"Yo me tomo la vida como un reto constante"

Una vez oí decir a David Meca que el y los peces tenían una cosa en común: las agallas. Y no es de extrañar. Este nadador barcelonés ha sido capaz de superar retos tan inverosímiles como unir a nado la Isla de Alcatraz con la bahía de San Francisco y cruzar el Estrecho de Gibraltar en dos horas y 29 minutos, con olas de hasta 3 metros. Esto puede sonar a película de superhéroes y como todos los mitos, David tenía un motivo para comenzar a batir récords: defender sus méritos deportivos después de haber acusado injustamente de dopaje en Desde entonces no ha parado hasta dejar claro que sus cualidades están por encima de la nandrolona.

-¿Qué sintió cuando fue acusado de dopaje en Brasil? ¿Podría decirse que 1999 marcó un antes y un después en tu carrera?

-Es algo que te marca para siempre, pero ya lo he dejado atrás. En ese momento opté por seguir adelante y luchar para demostrar lo injusto de la acusación. Entrené más fuerte que nunca y en Hawaii me convertí en el primer nadador que ha obtenido cuatro medallas en un mismo Campeonato del Mundo.

-¿Qué es más duro: superar uno de tus retos deportivos o enfrentarse a los reveses de la vida?

-Mi entrenador en USA me decía: "David, la clave del éxito no es triunfar, sino levantarte después de haber caído". La vida es un constante reto y hay que luchar para superarlos, tanto los deportivos como los que se presentan a lo largo la vida. Hay que marcarse objetivos y saber que nada es inalcanzable si sabes cómo afrontarlo.

-Después de haber sido proclamado campeón del mundo de 5 y 25 kilómetros en 2002 y 2005, tal vez los Juegos Olímpicos eran la medalla que se le resistía. ¿Qué significa Pekín para usted?

-Los Juegos Olímpicos son el sueño de cualquier deportista y esta es la primera vez que mi disciplina está presente. Afortunadamente, mi trayectoria deportiva es plena, han sido 28 Copas del Mundo y 8 títulos en los campeonatos del mundo.

-¿Quiénes son sus ídolos del deporte?

-Michael Shumacher es uno de los grandes deportistas de la historia, al que conozco personalmente y con el que he compartido mi pasión por el mar. Como deportista, admiro su gran capacidad de trabajo, que le han llevado a ser siete veces campeón del mundo. Su labor filantrópica dice también mucho de él como persona.

-Dicen que le cautivó la imagen de una nadadora estadounidense, "muy menudita", que ganaba a las alemanas que medían dos metros. Se llamaba Janet Evans y ganó cuatro medallas de oro olímpicas. ¿Cree usted que un campeón nace o se hace?

-Janet es sin duda la niña prodigio de la natación estadounidense y ejemplariza claramente los valores del deporte. Por supuesto un campeón se hace, con esfuerzo, dedicación y sacrificio. No todas las personas conocen sus posibilidades o no las desarrollan, porque no tienen una clara vocación.

-Tu padre, José El Aldeano, abandonó su Jaén natal por la ilusión de triunfar como matador de toros en Cataluña… Pero al final lo dejó por su madre. ¿Usted también sería capaz de dejarlo todo por amor?

-Soy una persona tremendamente apasionada en todas las facetas de mi vida. Por el momento mi gran amor es la natación, aunque... ¿Quién sabe?

-¿A qué le daría un capotazo, para no verlo más?

-A la mentira y la injusticia.

-Tengo entendido que entrena muy a menudo en Sanlúcar de Barrameda y que tiene allí fijada una de sus residencias. ¿Qué le ha dado Andalucía?

-Andalucía es verdaderamente mágica. Tiene una belleza y una riqueza cultural únicas. En Sanlúcar de Barrameda además desarrollé un proyecto como empresario habilitando una casa del centro como hotel. Así que, ahora mismo, juega un papel fundamental en mi vida.

-Cuándo se propone descansar… ¿Necesita huir de las playas?

-Al contrario, mantengo una relación de dependencia con el mar y el agua. Además, cuando viajo, tengo que tener siempre una piscina cerca para seguir entrenando.

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