La serena felicidad de Sole Giménez

Durante veintitrés años ha pertenecido a Presuntos implicados, la que era una de las formaciones más sólidas de nuestro país. Después de nueve discos grabados con su banda, Sole Giménez encontró en su camino serios baches que le impedían continuar con la normalidad de hasta entonces. "He sufrido las turbulencias propias de cualquier persona. Todos pasamos crisis. Me separé hace tres años del padre de mis niños y, aunque sigo manteniendo relación con él, hay que apostar por la felicidad. Esto se pasa demasiado rápido", reflexiona mientras se desplaza en carretera, ilusionada, para mostrar su nueva apuesta.

Bajo ese animado espíritu, la cantante publica el que ella misma considera su primer trabajo en solitario ya que, la anterior experiencia -Ojalá-, constituye un pequeño capricho personal. "Ahora me he despojado de prejuicios. No empiezo de cero. Si no, no habría tenido sentido la labor de este tiempo. He cerrado una etapa para abrir otra, pero estoy contenta. Es un éxito absoluto". La felicidad es, precisamente, el título genérico elegido para un álbum donde hasta su forma de interpretar, marcada por las experiencias, parece haber evolucionado. "Todos los cambios de las personas se transmiten en la voz. Para bien y para mal, la edad te da sabiduría y experiencia. Si miro hacia atrás, siempre me encuentro fallos. Me veo más inocente y cometiendo bastantes errores. Ya voy más suelta, menos encogida, con menos miedos".

¿Las sensaciones frente a este salto al vacío? "¡Vértigo!", confiesa entre risas. "Miedo no, aunque sí expectación por ver qué pasa y cómo se lo tomará el público. Hago canciones para liberar fantasmas y enfrentarme a vivencias. Si compruebo que alguien ha pasado una experiencia similar a la mía y me elige como narradora, me doy por satisfecha". Bien sabido es que, buenas vibraciones, atraen lo mismo y Sole, es consciente y lo practica. "He hecho todo lo que he podido para poner un buen tono y, seguramente, lo que se ha reflejado es mi estado de ánimo. Mirar el futuro con optimismo es una de las mejores formas de tomarte la vida". "Sin embargo, no somos todo lo felices que debiéramos", pregunta el entrevistador. "¿Por qué?". "¡Uff!... No sé qué decirte", responde la artista. "Nunca es mal momento si se sabe mirar. Existen demasiados intereses en que no seamos felices porque, llegado ese día, lo mismo podríamos prescindir de otra gente que nos tiene amedrentados".

Mujer comprometida, el nacimiento de sus nuevas canciones ha requerido su implicación total en todo el proyecto. "Habré quien se pueda permitir decidir cuatro cosas pero yo tengo que ser lo más honesta con mi profesión. Hablo con el productor, repaso las melodíasý Al final, el nombre que aparece es el mío y quiero ser franca. Es un hijo más". Por eso, después de este "parto", comentan que Sole, a sus cuarenta y cuatro años, está hermosa por dentroý y por fuera. "En este último año y medio me han pasado cosas muy bonitas. Además, he vuelto a la promoción, a tocar en directo -que es la mejor manera-. Quiero llegar a todo el mundo".

Llegados a este punto, con La felicidad como telón de fondo, no podemos dejar de saber qué entiende por este sentimiento la artífice de este reportaje. "Está en pequeños detalles que se nos escapan. Tenemos que mirar la vida con un poquito de sosiego. Todo lo tenemos al alcance de la mano pero nos deja insatisfechos. Ni los grandes coches, ni los viajes suponen nada. Es la actitud, una manera de pensar". Claro está que, la música, puede ayudarnos a alcanzar ese estado. "Nos emociona. Con ella reímos y lloramos. Hasta el llanto te hace dichoso".

Con colaboraciones como Ana Belén, en el corte que da título a la grabación, o la guitarra del ex de Ketama, Josemi Carmona, Sole Giménez se desvela, como es ella, dulce pero firme en sus convicciones. Un placer para aquellos que se consideran admiradores de lo bien hecho.

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