Otra saga que vuelve

Veinticinco años después la saga Terminator, iniciada en 1984 con la película de James Cameron, vuelve, tras una larga intermitencia. En 1991, Terminator 2: El juicio final (1991), del mismo director y Terminator 3: La rebelión de las máquinas (2003), de Jonathan Mostow. Parece inevitable recordar al habitual protagonista de esta serie, Arnold Schwarzenegger, actual gobernador del Estado norteamericano de California. Ahora el héroe es Christian Bale, un actor en alza, que últimamente apuesta por un cine de acción y la encarnación de mitos de los "cómics" más notables.

El director, McG, acrónimo bajo el que se esconde Joseph McGinty Nichol, cuya labor de realización ha estado dedicada a los videoclips, ha hecho del montaje más acelerado su principal virtud como director. Debutó con gran éxito comercial en Los ángeles de Charlie (2000), que tuvo su continuación en Los ángeles de Charlie: Al límite (2003). Luego dirigió We are Marshall (2006), que se estrenó directamente en DVD como Equipo Marshall. Productor afortunado de televisión, son notables sus series Sobrenatural (2005 - 2006) y Chuck (2007 - 2009).

Tratando de no salirse ni un ápice de los cánones que han informado la saga de Terminator, el director nos retrata con colores y matices muy peculiares la angustiosa existencia de los personajes de la historia. Ésta nos lleva al año 2018. Han transcurrido más de diez años y tras un holocausto nuclear las máquinas se han adueñado del poder de la Tierra. John Connor, un líder posapocalíptico, es designado para dirigir la lucha de los humanos contra los enemigos. Él y sus hombres logran introducirse en una base adversaria apoderándose de una información que resultará la clave para derrotar a las fuerzas contrarias. Pero la operación resultará muy complicada.

El esfuerzo ha sido notable para que la puesta en escena adquiera la espectacularidad y quede, al menos, a la altura de sus precedentes, advirtiéndose la influencia del avezado James Cameron, privilegiado artífice de las dos primera entregas de la saga y del paradigmático Aliens, el regreso (1986). En éste, como en otros casos - y recordemos que los guionistas de Terminator salvation, son John Brancato y Michael Ferris, los mismos que firmaron el guión de Terminator 3: La rebelión de las máquinas - hay concomitancias más que evidentes, que se traducen en imágenes donde importa tanto lo estético como muchos aspectos de esa acción frenética que se impone en el relato.

Con todo ello el realizador McG, o sea Joseph McGinty Nichol, complace singularmente a los seguidores de este tipo de relatos, obviamente aderezados con un profusión desmesurada de efectos especiales. En este capítulo, en el que se integra totalmente Terminator salvation, la película prodiga las secuencias de acción que abruman de manera contundente al espectador, y lo digo en su aspecto más positivo.

En ese sentido se puede decir que lo mejor es la contribución de los expertos en esta destacada aportación al éxito de la película - que en Estados Unidos no estuvo muy afortunada en la taquilla, contra lo esperado -, el evidente acierto en la fusión de los componentes reales y digitales, así como la adecuación extraordinaria de la ambientación. Todo ello se realza con una estupenda fotografía. Si añadimos el ajuste oportuno de la interpretación, encabezada por el, en cierto modo, camaleónico Christian Bale, y el muy revelador Sam Worthington, la calificación de esta nueva entrega del famoso Terminator es, por supuesto, mucho mejor de lo que nos pareció la anterior.

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