arte

Un retrato de Murillo sin adornos

  • El Archivo Histórico Provincial de Sevilla recorre con una atractiva exposición la biografía del pintor a través de una veintena de documentos que posee la institución

"Sepan cuantos esta carta vieren como yo, Bartolomé de Murillo, hijo legítimo de Gaspar Esteban y doña María Murillo, mis padres difuntos, natural y vecino de la ciudad de Sevilla, de partida para la provincia de Tierra Firme de las Indias en los galeones que de próximo se aprestan para ella del cargo del general el marqués de Cadereita...". Sorprende en una biografía que estaría tan ligada a Sevilla, pero hubo un tiempo en el que el destino del genio del Barroco pudo haber transcurrido en otros escenarios. Cuando tenía quince años, Murillo proyectó un viaje a las Indias que finalmente se frustraría, una aspiración que recogen unos protocolos notariales en los que aquel muchacho le cede a su sobrina Tomasa "desde el día de mi fallecimiento en adelante" los arrendamientos de las casas que había heredado de sus padres. Ese escrito es una de las piezas con las que el Archivo Histórico Provincial de Sevilla reconstruye la existencia de ese hombre más allá de la leyenda que rodearía su figura, sirviéndose de los documentos -una veintena- que sobre él posee la institución. La muestra Redescubriendo a Murillo, que abre sus puertas hasta el 18 de mayo, ofrece para el coordinador general del proyecto, Pablo Hereza, una mirada a "la faceta histórica" del artista, una aproximación austera y rigurosa a una figura de la que se ofreció a menudo un retrato sesgado. "En esta exposición no hay juicios de valor, no hay ninguna interpretación, simplemente está lo que la documentación nos puede enseñar".

Desde testimonios tempranos -registros de 1633, cuando Murillo es adolescente- hasta los papeles que permiten que se haga una almoneda con sus bienes tras su fallecimiento, en 1682, la semblanza de Murillo se va articulando a través de diferentes apartados. La empresa familiar barroca analiza cómo el niño huérfano de padres encuentra protección en la familia de su hermana Ana y su marido, Juan Agustín Lagares, a quien el pintor le deberá sus habilidades para los negocios y con quien mantuvo una buena relación, como demuestra que éste lo nombrara albacea en su testamento. Protección y cuidado familiar desarrolla una tesis que Hereza plasma en su libro Corpus Murillo: la importancia que le dio el maestro, que perdería a siete de sus hijos, al bienestar de los suyos. Entre las curiosidades de esta sección destaca un protocolo en el que el creador dona una esclava berberisca, Catalina María, al convento en el que es religiosa su hija María.

La elevada suma cobrada por El nacimiento de la Virgen, que el artista realizó para la Catedral, demuestra la notable posición que alcanzó, aunque los hallazgos recogidos en Gestión del patrimonio familiar también apuntan a inversiones fallidas en el comercio con las Indias y deudas con Hacienda. Otro fragmento de la muestra, Itinerancia doméstica, describe el constante cambio de domicilio que tuvo el pintor, mudanzas debidas a su prosperidad económica o a la necesidad de abandonar las casas en las que había perdido a su esposa o a sus hijos.

Redescubriendo Murilloahonda en dos facetas más del sevillano: El aprendizaje del arte de la pintura lo describe como un autor independiente, ajeno a corporativismos -aunque fundara una academia con otros compañeros-, y en este apartado se sabe por una carta de Andrés López, el primer aprendiz de Murillo documentado. Sevilla, Teatro de las Religiones sitúa al visitante en una ciudad donde cuestiones como la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción y la canonización del rey Fernando apasionan a los habitantes, motivos a los que se entregó esta figura del Barroco.

Redescubriendo Murilloparte de la completa búsqueda que sustenta Corpus Murillo, el libro de Hereza, pero la propuesta, en la que participan estudiosos como Amparo Alonso,directora del Archivo, José Luis Romero Torres o Juan Luis Ravé, reivindica la labor de los investigadores. "Es importante", opina Hereza, "que los ciudadanos puedan conocer la relevancia que tienen los archivos. Al lado de la muestra hay una sala de consulta donde cada día se descubren nuevas facetas de nuestra Historia".

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