El reto de la autoedición

  • Escritores andaluces ven en esta práctica una alternativa para aumentar sus ventas y un escaparate para darse a conocer Cada año se celebra en España un concurso de autores indie

Si corren malos tiempos para la lírica, la narrativa no es que goce de una mejor situación. Las librerías españolas son cada vez menos frecuentadas y muchos de sus libros -independientemente del género y título al que correspondan- permanecen intactos en las estanterías. Consecuentemente, no pocos escritores nacionales se han visto forzados a buscar alternativas para llegar a lectores que apuesten por sus obras y dejen algunos euros en sus arcas. La autopublicación es una de ellas, donde el autor asume la labor comercial que requiere publicar un libro prescindiendo de las clásicas editoriales y distribuidoras que, o bien no pueden ofrecer su servicio a cualquier autor porque no poseen el producto que ellos quieren vender o es el escritor quien no puede hacerse cargo del coste de una publicación. Aunque no todos eligen esta vía y muchos continúan sus publicaciones con el método tradicional de edición y distribución.

Internet y las nuevas tecnologías como los libros electrónicos se han convertido en el escenario del éxito para estos escritores que se autoeditan -también conocidos como escritores indie- y plataformas web como Amazon, el camino para conseguirlo, ya que mediante esta página, cualquier usuario tiene la oportunidad de autopublicar sus obras en versión digital de una forma rápida, fácil y sin coste alguno.

"Lo complicado viene después a la hora de vender. Hay que promocionarse mucho para que te compren por internet. Yo soy de los pocos privilegiados que venden algo, fruto de una enorme autopromoción y buenas reseñas de los lectores", afirma Israel Moreno, un sevillano con pasado en Málaga, autor de la novela Mañana es Halloween, con la que participó en el segundo concurso de autores indie que Amazon organiza cada año, y que sirve como escaparate para autores que pueden ser fichados por alguna editorial.

Fue el caso del torremolinense Jaime Noguera y su novela España: Guerra zombi. "La presenté y resultó tener gran éxito. Llegó al número dos de la lista de terror de Amazon. Antes tenía a una editorial indecisa y a partir de ahí me llamó y lo publicó consiguiendo una tirada de 1.250 ejemplares", explica Noguera.

Autoeditar también requiere ocuparse de diseño, corrección, portada y demás elementos técnicos. "En mi caso, tiré de amigos para el diseño y utilicé robots para la autocorrección", apunta Jaime Noguera.

También los hay que se adjudican todo el trabajo a sí mismos. "Lo escribí, corregí y diseñé yo todo por mi cuenta, ya que tengo ciertos conocimientos informáticos", comenta María Cañizares, otra andaluza indie, queencontró la plataforma y no dudó en volcar sus dos obras que "se han convertido en el número ocho del género romántico y segundo de novela negra", dice.

El trabajo de autopromoción en redes sociales es vital en este ámbito porque es la única forma de que los lectores se enteren que existen estas obras en la web. "Tienes que hacer una promoción brutal mediante redes para conseguir vender por Amazon", explica Noguera mientras Cañizares confiesa que "es una satisfacción enorme abrir Facebook y ver amigos y a gente que no conozco que comparten y comentan".

Aunque este libre mercado digital del libro también tiene ciertos aspectos negativos. El malagueño Antonio Moreno publicó gratis con Amazon su obra La Atlántida, pero su periplo por la Red fue mas bien escaso ya que hay algunos requisitos que impone la página y que no le salían rentable al escritor. "Tenía muchas imágenes y lo tuve que quitar porque me hacía subir mucho su precio y además al ser para libro electrónico, las imágenes perdían mucha calidad", confiesa Moreno.

Todo tiene un trasfondo económico y en este caso no podía ser menos. La empresa de Amazon obtiene un 30% del beneficios de estas obras autoeditadas cuando alguien las compra, de ahí el encarecimiento el precio en determinadas circunstancias como ésta.

Internet no es el único camino de la autopublicación. El periodista y escritor Carlos Moncada y Marta García consiguieron que su novela Chiqui Sweet fuera autoeditada a coste cero al conseguir una subvención de la Diputación de Málaga por el carácter humanitario del libro.

"Fui al área de Derechos Sociales y le interesó mucho", confiesa Moncada. O el caso de Cristina Puente, que imprimió su obra Me voy a dar una vuelta en una imprenta a un coste reducido y a día de hoy ha vendido 200 ejemplares.

La autoedición es un reto individual que cada vez se proponen más escritores.

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