Fila siete

Su propio asesino

CineBox Aqualon Puerto Huelva, y El Condado Cinemas 7.- T.O.: 'Looper'.- Producción: Estados Unidos, 2012.- Duración: 115 minutos.- Dirección y guión: Rian Johnson.- Fotografía: Steve Yedlin.- Música: Nathan Johnson.- Montaje: Bob Ducsay.- Intérpretes: Bruce Willis, Joseph Gordon-Levitt, Emily Blunt, Piper Perabo, Noah Segan, Jeff Daniels, Garrett Dillahunt, Paul Dano.

Los viajes en el tiempo siempre han sido un tema especialmente afable para muchos autores. Si lo fue en la literatura lo es mucho más en el cine. Hoy más que nunca. Por eso nada nos extraña que el director californiano Rian Johnson, destacado ya desde su opera prima, galardonada en el siempre prestigioso Sundanxce Festival, Brick (2005) y que siguiera con la muy meritoria Los estafadores (2008), emprenda ahora una intromisión en la ciencia ficción por la vía del thriller, la intriga, el desdoble de personalidad, la anticipación y los derroteros de la fantasía al uso de nuestra época, cinematográficamente hablando.

Los acontecimientos de esta película nos llevan al año 2072 en Kansas, Medio Oeste de los Estados Unidos. Hace tiempo que la sociedad está en crisis. El joven Joe, que encarna Joseph Gordon-Levitt, es un sicario a las órdenes de Abe, un jefe de la Mafia que actúa sin escrúpulo alguno. Los traslados del tiempo no se han inventado y los asesinatos están absolutamente prohibidos, por lo que los objetivos son desplazados a través de una máquina del tiempo al año 2042. Abe, procedente del futuro, cruel y despiadado, controla un ejército de asesinos integrado por dos tipos de matones: los loopers, armados con un fusil que llaman trabuco y los gats, provistos de armas de precisión y mejor adiestrados. Joe, es uno de los más aventajados y como tal es pródigamente pagado, hasta que el nuevo objetivo es él mismo o sea el Joe del pasado.

En un discurso crispado por una violencia extrema, atroz, desalmada, el guionista y director, Rian Johnson, nos sorprende de nuevo con una realización que interesa aunque abrume por su configuración barroca, su constante juego en el tiempo -presente, pasado, futuro-, aunque interese por su especial estructura visual, con una fotografía ágil y precisa. En esa mezcla de thriller y ciencia-ficción o fantasía, pero también de cine negro a la nueva usanza, nos ofrece una posición distópica, es decir contraria a una sociedad ideal, como lectura de los tiempos que corremos, funcionan bien los cambios temporales y una puesta en escena muy original.

Son evidentes multitud de referencias que el espectador más avisado advertirá y sorprende que a pesar de situarnos 30 y 60 años más tarde, no parece que los aspectos de la ciudad y el campo, en una dicotomía comparativa, hayan cambiado con respecto a la actualidad. Los coches son prácticamente los mismos, salvo unas motos voladoras y unos extraños artefactos que surcan el cielo u otras armas sofisticadas poco perceptibles. El lenguaje sigue siendo soez y los vicios, muchos, y las virtudes, pocas, de los personajes que pueblan la película, siguen siendo los mismos. Los aspavientos de la crítica me parecen tan exagerados como la duración del film. Con todo la realización es brillante.

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