Los poetas catalizadores

Antes que Lady Gaga, que Madonna, que Michael Jackson, uno que supo encarnar las transformaciones del mercado fue Bob Dylan. A mediados de la década de 1960, el joven cantautor, adalid del folk estadounidense, se despojó de su disfraz de hobo, de Chaplin con guitarra, que lo había acercado al gusto de la intelectualidad, se rizó el pelo, se puso gafas de sol, enchufó la Stratocaster y pasó a cantar (también) a la siempre más lucrativa audiencia de los quinceañeros, en plan The Beatles, pero rimando lo primero que le venía a la cabeza. Una cabeza, la suya, embriagada con drogas y poemas.

Y antes aún, como sabe todo o casi todo el mundo, hubo una generación de poetas norteamericanos que coexistió con la llegada de la televisión a los hogares, de la serie B cinematográfica y la radio fórmula, del cool y el rock and roll, de los primeros brillos del nuevo mundo. Fueron ellos los primeros escritores que hicieron arte del mercado de los medios de comunicación de masas y el consumo masivo de drogas, los que llevaron a Elvis a la literatura, junto con el misticismo y el existencialismo aprendido en el Reader's Digest y los ritmos frenéticos y sincopados de las grandes urbes. Claro que los colores, la música, el ruido o la publicidad llegaron primero pero, al ponerlo por escrito, al pensar y hacer pensar en ello, los poetas de la generación beat se convirtieron no solo en representantes del cambio, sino en catalizadores del mismo.

Hay muchas vías para asomarse a los Ginsberg, Burroughs, Kerouac, Ferlinghetti y compañía; la mejor, sin duda, su propia obra. Pero está también este libro, The Beats, de Harvey Pekar, Ed Piskor y un puñado de otros historietistas, que es un bocadito divulgativo, festivo, sincero y entretenido.

Harvey Pekar, Ed Piskor y otros. 451 Editores. 198 páginas. 19,50 euros.

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