Fila siete

Un plan increíble

CineBox Aqualón Puerto Huelva.- T. O.: 'Argo'.- Producción: Estados Unidos, 2012.- Duración: 120 minutos.- Dirección: Ben Affleck.- Guión: Chris Terrio basado en un artículo de Joshuah Bearman.- Fotografía: Rodrigo Prieto.- Música: Alexandre Desplat.- Montaje: Willian Goldenberg.- Intérpretes: Ben Affleck, Bryan Cranston, John Goodman, Alan Arkin, Victor Garber, Tate Donovan, Clea DuVall, Kyle Chandler, Taylor Schilling, Scoot McNairy

Son muchos los críticos que han elogiado al actor Ben Affleck como director, mientras denostaban al mismo tiempo al intérprete. Creo que Affleck ha tenido buenas -cuando tuvo detrás buenos directores- y malas actuaciones como cualquier colega suyo. Ocurre sin embargo que, dirigiendo, ha conseguido siempre muy favorables opiniones. Se guarda tan buen recuerdo de The town: Ciudad de ladrones (2009) como cuando firmó el guión de El indomable Will Hunting (1997), junto a su compañero el actor Matt Damon -juntos protagonizaron la película-, que dirigiera Gus Van Sant y que mereciera el Globo de Oro y el Oscar al mejor guión original. Su debut como director, realmente digno de aplauso, fue con Adiós, pequeña, adiós (2007), cuyo guión escribió también con Dennis Lehane autor de la novela Mystic River.

Argo, con un fulgurante comienzo, que se inicia tras la reproducción de fotos en blanco y negro del acceso al poder del lacrimógeno primer ministro, Mosaddeq, el entronizamiento del Sha, Reza Pahlevi y su derrocamiento por las huestes del ayatolah Jomeini, una tiranía dejaba paso a otra, nos introduce en una narrativa absorbente, para situarnos en el punto álgido de la revolución iraní, el 4 de noviembre de 1979, cuando manifestantes violentos invadían la embajada de Estados Unidos, se hacían con cincuenta y dos prisioneros, de los que seis lograban refugiarse en la embajada de Canadá y como un agente de la CIA, Tony Mendez trató de liberarlos sirviéndose de una estrategia increíble. Una vez más el juego histórico de la verdad.

Si algo realmente admirable tiene una considerable parte del cine estadounidense es su disposición para la autocrítica, tanto del cine como de la propia sociedad y su política. En este thriller político que con extraordinaria agudeza y en ocasiones con un ímpetu narrativo apabullante, ha dirigido el actor y realizador Ben Affleck, que a veces recurre a la comedia, especialmente en las secuencias de los artífices de una película que sirve de pretexto para articular el rescate, fustiga a los políticos y se burla de sus colegas cinematográficos, a la vez que acentúa los matices más corrosivos de la tragedia, el drama, incluido el familiar, y las tramas políticas que afectan al gobierno y a sus esbirros. El humor negro y la sátira agudizan la visión de esta vibrante historia.

Pulso firme el de Ben Affleck para conducir un discurso tenso y difícil, que no pierde ritmo y que agudiza sus clímax que va introduciendo a lo largo del enervante relato. Todo ello acrece la incertidumbre que se apodera del espectador y lo mantiene atento a la pantalla durante todo el tiempo, ajeno a la larga duración del film. El realizador combina los géneros con la intensidad, la rapidez, la diversidad y la habilidad de un experto prestímano. Su más o menos exacta reproducción de la realidad se olvida eventualmente por la entidad de una realización muy afortunada.

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