El periodista Alfonso Domingo gana el Ateneo de Novela con 'El espejo negro'

  • El segoviano se alza con el veterano premio, dotado con 36.000 euros, por una obra sobre sus dos pasiones: la Historia y la pintura de El Bosco · La asturiana Leticia Sánchez logra el Ateneo Joven por 'La calle La Luna'

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"Este premio tiene mucho prestigio y me hace especial ilusión recibirlo en una ciudad en la que trabajé, viví, escribí y pasé algunos de los años más felices de mi vida". Así agradecía anoche el periodista segoviano Alfonso Domingo (Turégano, 1955), miembro fundacional del extinto Diario 16 Andalucía, la decisión unánime del jurado de distinguir su novela El espejo negro con el XLIII Premio Ateneo de Novela, y que a lo largo de su historia ha premiado las ficciones de autores de reconocida carrera literaria como Jordi Serra i Fabra, Juan Marsé, Juan Eslava Galán, y Feliz J. Palma, entre otros.

El galardón, dotado con 36.000 euros gracias al patrocinio de la Obra Social de Cajasol, fue entregado anoche, en el transcurso de una cena literaria en los Reales Alcázares de Sevilla.

Reportero de guerra en varios conflictos de África y director de la celebrada serie documental sobre la Guerra Civil española La memoria recobrada (TVE, 2006), entre otros programas de divulgación, el interés de Alfonso Domingo siempre ha sido el de la recuperación de la memoria de episodios y personajes escasamente valorados o conocidos, como dan fe los dos titulos que ha publicado en los últimos años en la editorial Almuzara: El Ángel rojo, la historia de Melchor Rodríguez, el anarquista que detuvo la represión en el Madrid republicana, e Historia de los españoles en la II Guerra Mundial, sobre las peripecias en todos los frentes y bajo todas las banderas.

Con la obra que presentó al Ateneo, y que se impuso a más de 300 trabajos, Domingo se acerca de nuevo a la Historia, pero desde el mundo del Arte con la obra de El Bosco - una de sus "grandes fascinaciones"-, como eje que estructura la narración. En ella, la trama parte de la posible aparición del cuadro Jonás y la ballena en el momento en que Javier Carreño, comisario de exposiciones, prepara una muestra en el Prado sobre el quinto centenario de la muerte de el pintor.

La trama, apuntó su autor, es de gran complejidad pues recorre no sólo el presente de los anticuarios y el mundo actual del arte, sino la vida de Hieronymus Bosch en el Bosque Ducal (la población donde nació), la búsqueda de Felipe II por encontrar el secreto alquímico que contenía Jonás y la ballena y la intriga por la recuperación del cuadro con sucesos vividos en la II Guerra Mundial. De este modo, Madrid, Venecia y Amsterdam son los principales escenarios de esta novela que, según su autor, "pretende huir de la imagen academicista" pero que, a la vez, pretende arrojar luz sobre uno de los "creadores más enigmáticos y vigentes" de la Historia. El Bosco, asegura, "nos sigue inquietando y seduciendo" porque "mientras que otros artistas han retratado al hombre por fuera, él los pintaba por dentro".

Y de periodista a periodista. La asturiana Leticia Sánchez Ruiz (Oviedo, 1980) fue distinguida anoche con el Premio Ateneo Joven de Sevilla, patrocinado por el Ayuntamiento de Sevilla y galardonado con 12.000 euros. El jurado decidió por mayoría que la novela La calle La Luna fuera reconocida con este galardón que llega a su XVI edición. Sánchez Ruiz, que ha ejercido la crítica literaria en varios medios asturianos, reconoció que "lleva siguiendo este certamen desde hace mucho tiempo" y que ya era una especie de "tradición", profesional y personal, "leer las novelas premiadas cada año".

La calle La Luna está ambientada en un bar de una ciudad española "indeterminada" de los 60 en el que, adelantó la autora, "se dan cita periodistas, albañiles y políticos, los cafés se beben en vaso y hay tertulias después de comer". La hija pequeña de los dueños del bar tiene como mejor amigo a Perotti, un parroquiano de cien años, "un personaje singular que a su muerte dejará en herencia a la niña un misterioso legado: el Gran Juego", explica la autora que ha querido rendir tributo al local que sus abuelos regentaban hace décadas. Pese a estar ambientada en plena dictadura, no se trata de una novela histórica, más bien, es "una novela costumbrista atípica, en blanco y negro".

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