El origen de los mutantes

Multicines la Dehesa Islantilla, Cinebox Aqualon Puerto Huelva, Cine Vip Lepe y Al Andalus Punta Umbría.- T.O.: 'X-Men: First class'.- Producción: Estados Unidos, 2011.- Duración: 132 minutos.- Dirección: Matthew Vaughn.- Guión: Matthew Vaughn, Jane Goldman, Ashley Miller, Jamie Moss y Zack Stentz basado en un argumento de Sheldon Turner y Bryan Singer.- Fotografía: John Mathieson.- Música: Henry Jackman.- Montaje: Eddie Hamilton y Lee Smith.- Intérpretes: James McAvoy, Kevin Bacon, Michael Fassbender, Rose Byrne, Jason Flemyng, Nicholas Hoult, Jennifer Lawrence, January Jones, Zöe Kravitz, Lucas Till

Era de esperar. Las elevadas recaudaciones de sus entregas anteriores hacen de esta saga otra de esas historias interminables del cine de nuestro tiempo. Los personajes creados por Bryan Singer siguen siendo rentables desde hace ya más de diez años. Recordemos que la primera fue X-Men (2000). Le siguió X-Men 2 (2003), luego fue X-Men: La decisión final (2006). El último spin-off se produjo en 2009 con el título X-Men: Orígenes, Lobezno. Dado el imparable éxito, ahora volvemos a los orígenes de este grupo de susperhéroes facturados por la prolífica Marvel.

Tras el éxito de la trilogía, de reconocido predicamento en las taquillas de todo el mundo, esta precuela, pródiga en efectos especiales, nos traslada a los años 60 del siglo pasado con ocasión de la crisis que vivió el mundo provocada por Estados Unión y la entonces Unión Soviética en el curso de la denominada Guerra Fría, especialmente agravada por la entrega de misiles del Gobierno ruso a Cuba. Personajes ya conocidos de la serie, líderes de las facciones mutantes se enfrentan a una conspiración que está poniendo en peligro la paz universal. Un enemigo común es un poderoso mutante que absorbe la energía de los demás y la transforma en una fuerza incontrolada.

Matthew Vaughn, director londinense, forjado como productor y realizador junto al prestigioso Guy Ritchie y casado con la modelo Claudia Schiffer, ha concebido este antecedente de los X-Men como una involución que pueda recobrar los ambiciosos principios de la saga en manos del inspirado Bryan Singer. Y lo consigue dotando de frescura y agilidad al relato para revelar a los seguidores de este cómic en el cine como se produjo la escisión entre los mutantes de la tierra y cual era la relación entre el profesor X y el malvado Magneto, convertidos después en enemigos irreconciliables.

Como ya hiciera en Kick-Ass (2010), Matthew Vaughn, proporciona el suficiente humor a la acción, principal baza que juega la película, añadiendo, además, el sentido épico necesario para animar convenientemente la aventura. Se aproxima así con mayor convicción al estilo y el perfil de las primeras películas de esta serie y además nos recuerda bastante las tenebrosas fábulas moralistas que algunos realizadores de la última generación han aportado a la moderna cinematografía de este género, que recobra así toda su vitalidad. No pretendo exagerar pero, salvando las distancias, se acerca a la fascinación de títulos míticos como Metrópolis (1927) de Fritz Lang, la increíble megalópolis del año 2000. Precisamente.

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