Carmen Thyssen-Bornemisza. Presidenta del Patronato del Museo Carmen Thyssen de Málaga

"Este museo no me hacía al principio una especial ilusión, pero ahora es mi orgullo"

  • La propietaria de las obras que alimentan la colección permanente y la mayor parte de las exposiciones temporales de su pinacoteca hace un balance positivo del primer año mientras pone a punto sus 'Paraísos' .

Si algo no perdona Carmen Thyssen-Bornemisza, verdadero emblema del coleccionismo de arte, es el compromiso de atender y asesorar in situ el montaje de las exposiciones que se organizan con las obras de su colección, y mucho más si es en su museo. El próximo viernes se inaugura Paraísos y paisajes en la Colección Carmen Thyssen. De Brueghel a Gauguin, tercera muestra temporal del Museo Carmen Thyssen, así que el pasado domingo tocaba supervisión, coincidiendo con el primer aniversario del espacio. Una efeméride que la baronesa está viviendo con ilusión y ganas, a la vez que satisfecha por la superación de las expectativas en cuanto a número de visitantes.

-El museo echó a andar con una previsión anual de 200.000 visitantes, cifra que quedó superada ya el pasado mes de enero. ¿Interpreta usted esta respuesta como una confirmación del proyecto?

-Me siento muy feliz y muy orgullosa por el museo. Es verdad que nació con unas expectativas muy elevadas, pero ya se ha demostrado que eran realistas, que de alguna forma éste es el museo que Málaga quería y necesitaba. Tanto la colección permanente como las exposiciones temporales, así como la tienda y la librería y todas las actividades que hemos puesto en marcha, han tenido una respuesta muy favorable del público. En los comentarios que me han hecho llegar se dice que nuestro museo es un broche de oro para Málaga, que la ciudad tiene un antes y un después desde que se inauguró. Eso es un motivo grande de alegría.

-El viernes se inaugura la tercera temporal, Paraísos y paisajes, con obras de Gauguin, Renoir y Brueghel El Viejo y cuya instalación vuelve a supervisar personalmente. ¿Es esta exposición el paso lógico que reclamaba ahora el museo?

-Sí, así es. Es una exposición muy importante que nos servirá no sólo para mantener el número de visitantes, sino para aumentarlo, ya sean nacionales o extranjeros. En cuanto a la supervisión, sí, me gusta comprobar personalmente que los cuadros están donde tienen que estar. Siempre que digo que un cuadro está feliz cuando está bien colgado, en su espacio apropiado.

-Más del 60% de los visitantes del museo proceden del ámbito nacional. ¿Aspira el museo a convertirse en un referente para toda España?

-Es que ya lo es. El sello Thyssen significa en España algo así como el sello Louvre en Francia. Y sí es cierto que cada vez más personas se desplazan desde otras ciudades a ver la colección del museo y sus exposiciones. Es una riqueza muy importante para Málaga.

-¿Alguna vez, durante este año, ha llegado a arrepentirse de haber escogido a Málaga para su museo?

-No. Nunca. Ni una sola vez. Desde su inauguración, y mucho antes, he estado segura de su éxito. Te confieso que muy al principio, cuando el alcalde [Francisco de la Torre] me planteó el proyecto, la idea de tener este museo en Málaga no me hacía una especial ilusión. Pero gracias a su insistencia, y una vez que vi el Palacio de Villalón, cuando constaté la posibilidad de que se reformara y de hacer un museo precioso en el mismo corazón de la ciudad, quedé definitivamente convencida. Hoy contamos con un equipo muy competente y una colección de primer orden. Así que este museo es para mí un grandísimo motivo de orgullo.

-Las exposiciones temporales, constituidas en su mayor parte también con fondos de su colección, son uno de los grandes avales del museo. ¿No cree que la segunda, dedicada a Mercedes Lasarte, fue una apuesta demasiado arriesgada para su proyección?

-Sí, claro que fue una apuesta arriesgada. La exposición de Mercedes Lasarte se inauguró en noviembre, una época muy difícil en la que los museos, por naturaleza, suelen dar un bajón. Después de una gran exposición como La tradición moderna no podía permitirme otra de la misma categoría, porque aunque los cuadros procedan de mi colección el gasto sólo en seguros es demasiado alto. Así que la de Mercedes Lasarte, que nos suponía un coste casi cero, era la mejor exposición que podía traer entonces. Y la traje. Esos cuadros constituyen una parte muy importante de mi vida a nivel personal, y me parecía bonito compartirlo con Málaga. Además, Lasarte no es precisamente una artista cualquiera. Es una creadora ampliamente reconocida en Estados Unidos y Europa, una de las mayores referencias del fauvismo. Sabe muy bien lo que se hace. Dentro de 50 años será tan reconocida como hoy lo es Renoir.

-¿Contemplaría usted entonces intercambios con otros museos?

-Sí, claro. De hecho, ya mantenemos contactos con muchos museos. Lo que ocurre es organizar una exposición temporal como las que hacemos en Madrid con intercambios puede costar fácilmente un millón de euros, y actualmente el museo no tiene fondos para asumir eso. Sería interesante que participaran entidades privadas. En Madrid, las últimas exposiciones las hemos podido celebrar gracias a la contribución de Cajamadrid.

-¿Espera algo de la anunciada ley de mecenazgo?

-Mucho. Pero, o adoptamos el modelo estadounidense, o no llegaremos a ninguna parte.

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