La mirada interior de Olga Pericet

  • La cordobesa presenta esta noche en la Bienal 'Rosa, metal, ceniza', una reflexión sobre la transformación de su danza

¿Cómo se sienten las primeras veces que no son la primera vez? Sería un juego de palabras vacío sino fuera porque así es cómo afronta Olga Pericet la presentación de esta noche, a las 20:30, de su espectáculo Rosa, metal, ceniza, para el que aún quedan entradas disponibles. El montaje debut en solitario de la cordobesa -tras interesantísimos trabajos como el que realizó junto a Belén Maya en Bailes alegres para personas tristes- se estrenó en el Festival de Jerez del año pasado con la crítica unánime rendida a su baile, lleva un año de rodaje con paradas de extraordinaria acogida como la que le dispensó el público del USA Flamenco Festival y, por fin, llega el momento de presentarlo en la Bienal de Sevilla ante "un gran público que aún desconocía el talento creativo de una joven que ya no es promesa, que es pura realidad", en palabras de Rosalía Gómez, directora del certamen.

Dice Pericet, esta joven menuda que resume en sus facciones la belleza mora de su cuna, que ante la cita de esta noche siente "la misma responsabilidad del primer día". No sólo porque en su espectáculo ha recaído el honor de inaugurar la programación de la Bienal en el Lope de Vega -acaso las tablas más flamencas de la ciudad- sino porque es este montaje una prospección en sus señas de identidad, las de una bailaora poliédrica y sutil, comprometida y curiosa. "Es una propuesta sencilla, que se divide en tres bloques que viajan del flamenco arcaico a la modernidad. He querido -continúa- presentar mi sello, mi personalidad, el proceso de transformación de mi danza", a través de un ramillete de coreografías que desplegarán su flamencura y sensibilidad

Danza. Baile. De la escuela bolera -que abre la parte de la rosa, la de la feminidad exquisita con música de Albéniz- a los ricos lenguajes que legan los años y las investigaciones. "Es un espectáculo que está lleno de baile desde el principio hasta el final", apunta Gómez, que incluye a la cordobesa dentro de esa generación "de jóvenes que están trabajando muchísimo y que tienen mucho que decir".

Acompañada del baile de Jesús Fernández y Jesús Carames, Pericet se rodea en el apartado musical de Rosa, metal, ceniza de un grupo heterogéneo, joven y curtido en mil faenas -Miguel Ortega, Lavi y José A. Carmona al cante y Antonia Jiménez y Javier Patino al toque- que, adelanta David Montero, director de la propuesta, "tendrá su sitio importante en el espectáculo, no cuando Olga vaya a cambiarse de vestuario" y, advierte, "habrá sorpresas".

No hay enigmas, sin embargo, en el agradecimiento sincero de esta joven con los cómplices que ha encontrado en su camino: como Marcos Flores, que ha coreografiado la parte del metal, Belén Maya, "que fue generosa y arriesgada conmigo y eso marcó un antes y un después en mi carrera", y también con la dirección artística de la Bienal de este año, de la que quiso resaltar "la importancia del giro que ha dado y la valentía de programar espectáculos de calle a pesar de contar con pocos medios", cambios que sirven para que el flamenco, apunta, "se abra a gente nueva". Quede aquí la opinión de una bailaora a la que le queda mucho por decir y mucho más por bailar.

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