A merced del juego y la suerte

  • Albert Salvadó aborda en 'Una vida en juego' la inauguración en Barcelona en 1911 del casino de La Rabassada bajo la visión de la vida como una apuesta constante

Barcelona a principios del siglo XX, una ciudad atenazada por disturbios, atentados y huelgas, y al mismo tiempo a la cabeza del progreso y la vanguardia, se establece como marco para la última novela de Albert Salvadó (Andorra la Vella, 1951), quien destaca que se trataba de "una urbe muy pujante, comparable a la de 1992 y los Juegos Olímpicos". Un periodo convulso no sólo para la Ciudad Condal, recién salida de la Semana Trágica -tres días de protestas sindicales, de enfrentamientos con el ejército y quemas de conventos, que se saldaron con centenares de muertos y heridos-, sino también para el resto del viejo continente tal y como se muestra en la obra. "Estábamos a las puertas de la I Guerra Mundial. Se perfilaba que la sociedad necesitaba un cambio y se notaba en el ambiente", señala el autor, nacido en Andorra la Vella, de Una vida en juego .

La obra, publicada en Roca editorial, se presenta como una novela histórica con tintes del género negro y también romántico con el juego como telón de fondo y la idea de la vida como una constante apuesta. El ganador del Premio Carlemany por Los ojos de Aníbal explica este planteamiento apuntando que "a fin de cuentas, la vida es un juego. La suerte reparte una serie de cartas, piensas que vas a ganar y luego llega ese señor llamado azar y saca un póquer de ases". La trama comienza con la inauguración del casino de La Rabassada el 15 de julio de 1911, unas instalaciones que estaban llamadas a ser uno de los grandes centros lúdicos de toda Europa. Pronto, Víctor Pons, jefe de seguridad del complejo, se verá envuelto en la cara más oscura del mundo del juego, al implicarse en varias muertes en extrañas circunstancias. Salvadó destaca el abanico de posibilidades que un casino despliega a la hora de escribir, pues "el juego da margen para crear con una libertad infinita, ya que lleva aparejado dinero, estafas, crimen, pasión". Todos ellos factores incluidos en una novela salpicada de anécdotas que van desde la consecución de la Copa del Rey por el FC Barcelona frente a la Sociedad Gimnástica Española -el equipo de la capital- hasta los flirteos de la torre Eiffel con la Ciudad Condal.

Para enfrentarse a traiciones, partidas amañadas y a las diferencias de clase que lo separan de la distinguida clientela que frecuenta el casino, el protagonista contará con una filosofía de vida dicotómica. Por un lado, las enseñanzas de su padre, basadas en sus vivencias en la mafia calabresa; por otro, los consejos de su madre, una experta conocedora de la sabiduría del refranero. Con este título Salvadó vuelve a sumergirse en su especialidad, la novela histórica, un género en el que "formar y divertir" se erigen como sus dos grandes propósitos.

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