Lo mejor de la cartelera

Lo mejor de esta famélica y decrépita cartelera cinematográfica de Huelva, donde brillan por su ausencia títulos sobresalientes de la actualidad, es con diferencia Un método peligroso, del director canadiense David Cronenberg, en la que reivindica la personalidad relevante del llamado padre de psicoanálisis, Sigmund Freud, cuyo descubrimiento supuso un acontecimiento científico en el pensamiento del siglo XX. Resalta la figura del prestigioso y discutido neurólogo confrontándola con la del psiquiatra suizo en sus incipientes teorías, auspiciadas en principio por su mentor en el curso del tratamiento a su paciente Sabina Spielring, que se interpondría entre ambos doctores en torno a una historia sobre el descubrimiento intelectual y sexual de gran influencia en todo el mundo.

Viggo Mortensen, el prestigioso actor neoyorkino, también poeta, músico, fotógrafo y pintor, quien encarna en la película al doctor Freud, opinaba que "estas tres personas inventaron la Modernidad. La forma en la que hablaban entre ellos no tiene precedentes en la historia". La película, favorablemente valorada por la crítica en general, tiene su precedente en la obra teatral The talking cure, de Christopher Hampton que a su vez se ha basado en la novela de John Kerr A most dangerous method. Bajo las secuencias sutiles de Un método peligroso vibra sinuosa y perturbadoramente una especie de violencia oculta, un tanto escabrosa, que nos devuelve de alguna manera al clima de sus primeras películas Rabia (1977) o Cromosoma 3 (1979), para presentarnos aquí la evidencia amoral de la burguesía decimonónica,

Es como si los identificados con el cine de David Cronenberg presintiéramos que alguna vez tendríamos que llegar a este encuentro del realizador canadiense con Sigmund Freud. En cierto modo la filmografía de Cronenberg está un tanto impregnada de esos principios que informaron su teoría del psicoanálisis y especialmente lo que se refiere al sexo, aspecto predominante de sus postulados. De esta manera el director articula todos estos argumentos, en su mayoría biográficos, para trasladarlos a su propio concepto cinematográfico y emprender así una nueva exploración en torno a las obsesiones, paranoias y tormentos de la psicología humana y las claras influencias en sus comportamientos.

Especialmente utiliza un personaje, el psiquiatra sin prejuicios, disoluto y depravado, Otto Groos -por cierto muy bien interpretado episódicamente por Vincent Cassel-, como una especie de contrapunto, un guiño cómplice del propio director, en esta confrontación entre Sigmund Freud -espléndidamente interpretado por Viggo Mortensen- y Carl Gustav Jung, -una excelente actuación de Michael Fassbender- desde su encuentro en 1907 y su ruptura definitiva en 1914. Por cierto que el psiquiatra suizo siempre desconfió de la manera en que Freud trataba la sexualidad. De todas formas es una dicotomía propia del cine de Cronenberg que frecuentemente ha tratado en sus películas de avances científicos, pacientes, médicos y terapeutas, que según él "hacen un esfuerzo intelectual para intentar comprender como actúan los seres humanos".

En suma Un método peligroso, lo más sobresaliente de la cartelera cuando compongo estás líneas, cinematográficamente hablando es un modelo de concatenación de hechos, un alegato igualmente romántico y dramático sobre la esencia de las relaciones de los humanos y de la depravación de que son capaces estos mismos. Un film para espectadores adultos en el mejor sentido de la palabra.

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