Una manera única de ver y de mirar

  • La Fábrica edita un libro de fotos de Atín Aya dentro de la Biblioteca de Fotógrafos Españoles 51 imágenes tomadas en Sevilla capital y en las Marismas del Guadalquivir

Tres álbumes de los viajes que hicieron juntos a Egipto (1998), Praga (1999) y Nueva York (2000). El mejor regalo que Atín Aya (1955-2007) le podía hacer a su hija María Aya (Ibiza, 1977), autora del texto que acompaña el libro de fotografías de su padre que ha editado La Fábrica dentro de la colección PhotoBolsillo que dirige Chema Conesa.

Junto a las fotografías, Atín aliñaba los álbumes con recortes de periódicos locales, billetes de avión y de metro, entradas de museos, tiques de bares, billetes de moneda extranjera y el nombre de su hija escrito en los idiomas de esos países. Pese a esos desplazamientos, pese a realizar trabajos profesionales en destinos como Rusia, Perú o La Habana, Atín "señalaba lo innecesario", escribe su hija María, "de trasladarse a mundos exóticos para obtener imágenes de calidad". "Su obra versa fundamentalmente sobre la realidad andaluza". Y para ello no le importó invertir cuatro años en su proyecto de las Marismas del Guadalquivir, cuya singular cartografía era el enorme mapa de la marisma que colgaba en la pared frente a su cama, mapa que "iba creciendo mes a mes en anotaciones, post-it amarillos, pequeñas fotografías con chinchetas".

Es ese Atín Aya andaluz y sevillano, tan poco chovinista pese a la sonoridad de ambos gentilicios, el que se incorpora a una Bibliloteca de Fotógrafos Españoles, un elenco con las mejores firmas, de Alberto Schommer a Carlos Pérez Siquier, de Alberto García-Alix a Cristina García Rodero, de Colita a Carlos Saura.

Estudió Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad de Navarra y se licenció en Psicología por la de Granada. Quizás en esa formación estén los cimientos del "gusto por lo clásico y austero", en palabras de su hija María, conservadora de su legado. El último mohicano de la fotografía analógica, fotógrafo relevante y revelante. "Mi padre se quedó a las puertas del digital". En el libro está esa capacidad por retratar la realidad sin transformarla, alergia moral a la manipulación y el dirigismo intelectual, y también el realismo rural de sus retratos. Pura antropología.

La obra de Atín está en los archivos institucionales y en la hemeroteca municipal, de su etapa de fotógrafo de prensa en ABC y en Diario 16 Andalucía (donde Forges lo inmortalizó en una viñeta marcándole uno de los goles a Malta la noche del 12-1). Hay otro Atín doméstico, privado, que cataloga su hija María. "El archivo es para mí un tesoro".

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