La madurez de Manuel Carrasco

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AUDITORIO PALACIO DE CONGRESOS DE LA CASA COLÓN. HUELVA. 17 de febrero de 2012. 21:00 horas. Dirección musical y teclados: Jordi Cristau. Guitarras acústicas y eléctricas: Bernd Voss y José Luis Arazola. Bajo: José Manuel Posada. Batería: David Bao.

El artista isleño sabe que su público más fiel sigue estando en su tierra, siendo la viva imagen del profeta querido por sus propios paisanos. Y aunque repite también hoy, no hay entradas desde que se pusieron a la venta. Dos días en los que el Palacio de Congresos de la Casa Colón capitalina se está llenando de entusiastas seguidores y, sobre todo, seguidoras. Es notorio que juega en casa y tanto él como sus promotores lo saben. Huelva para la música de Manuel Carrasco es un perfecto punto de partida y el cantante ha sabido ser de recibo con los onubenses, dejando todas sus intenciones patentes en el escenario.

De esta forma ha iniciado su nueva gira, para ir cargado de optimismo y alegría. Entre tema y tema fue desgranando muchas de las canciones de su último trabajo, grabado íntegramente en Italia, Habla, junto con otros éxitos conocidos de sus otros discos. Ante una impresionante legión de admiradoras de su música, antes de apagar las luces de la sala ya se escuchaban los variados piropos que no paró de recibir en toda la noche

Fueron veintidós temas cargados de emoción, repletos de sentido, con el único objetivo de hacer viajar por su trayectoria como músico. Ya quedó muy atrás la dichosa etiqueta de producto televisivo de OT, para ir demostrando, poco a poco, toda la energía y todas las ganas que tiene en enseñar y mostrar su esfuerzo diario.

Junto con una banda compuesta por cinco enormes músicos, capitaneada por el productor y arreglista Jordi Cristau a los pianos, Carrasco tuvo el acompañamiento perfecto. A la tarea contribuyeron también el guitarrista alemán afincado en Sevilla Bernd Voss, José Luis Arazola también como guitarrista, José Manuel Posadas, al bajo, y la batería de David Bao, sobrino e hijo de grandes músicos.

Simultáneo momentos cargados de ritmo con bellísimos pasajes llenos de melancolía y sensibilidad. Incluso durante bastante tiempo, se acompañó él mismo con una guitarra acústica. Con ésta, protagonizó el que fue quizás el gran momento del concierto, cantando sólo en el escenario un tema realmente íntimo, lleno de expresividad y sentimientos.

A pesar de los cuatro fallos puntuales típicos y muy normales en los primeros conciertos de una gira de esta envergadura, tanto el sonido como la iluminación acompañaron a la perfección todo el tiempo. Se podía leer en el escenario, con grandes letras individuales Habla, que todavía tomaron más protagonismo si cabe, cuando al empezar el tema que lleva por nombre, multitud de pulseras azules comenzaron a parpadear y a agitarse entre todos los asistentes. Esta fue una iniciativa llevada a cabo por el Club de fans Amigos de Manuel Carrasco, que funcionó dándole un color azul a toda la platea.

Con la complicidad constante del público, Manuel Carrasco habló sobre la importancia de cómo sus canciones llegan hasta los demás y de la forma que se retroalimenta de sus fieles seguidores, creando un importante vínculo entre ellos.

También pidió la entrega sin medida de todos, para que este concierto quedase marcado como una noche inolvidable para todos, para quienes se habían desplazado hasta allí y hasta para él mismo. No quedó una canción no coreada, cantada y acompañada por la auténtica legión de incondicionales onubenses. Incluso terminando alguna estrofa, atronaban los aplausos sin dejar siquiera escuchar los pasajes instrumentales que brindaban sus músicos.

El patio de butacas fue de principio a fin una auténtica locura. El pasillo central y los pies del escenario, estaban repletos de jóvenes, y no tan jóvenes, con la ansiedad de estar lo más cerca de su ídolo. Se levantaron, aplaudieron y bailaron durante todo el recital.

Pudimos escuchar cientos de veces cómo se recalcaban una y otra vez sus valores y atractivos físicos. Hubo quien le preguntó si estaba soltero, si podría presentarle a su hija o bien, con desparpajo, si podían quedar luego.

No sabemos muchas veces si la música, en algunos casos, es el medio, o al contrario. De lo que estamos seguros es de que a Manuel Carrasco le gustaría que lo identificaran como un buen profesional y no como un chico guapo que salió un día de su Isla Cristina natal para cumplir un sueño que se hizo realidad a base de esfuerzo y muchísimo trabajo: vivir y disfrutar de la música.

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