Crítica cine

El juego de la ambigüedad

Shakespeare enamorado. Gota de Leche.- T.O.: 'Shakespeare in love'.- Producción: Gran Bretaña-U.S.A., 1998.- Duración: 122 minutos.- Dirección: John Madden.- Guión: Marc Norman y Tom Stoppard.- Fotografía: Richard Greatex.- Música: Stephen Warbeck.- Montaje: David Gamble.- Diseño de producción: Martin Childs y Jill Quertier.- Vestuario: Sandy Powell.- Intérpretes: Gwyneth Paltrow, Joseph Fiennes, Geoffrey Rush, Ben Affleck, Judy Dench, Colin Firth, Simon Callow, Jim Carter, Martin Clunes, Antony Sher, Imelda Staunton, Tom Willkinson, Mark Williams, Rupert Everett

Supone una grata alegría la vuelta a estas proyecciones cinematográficas en esta Institución, que reanuda así sus sesiones monográficas en este caso el teatro adaptado al cine, con una obra tan característica a estos efectos como la que hoy nos ocupa. Y en ese contexto nos preguntamos: ¿Fue así?... ¿Pudo ser así?... Todo es posible en una vida tan apasionante como la de William Shakespeare. Como quiera que fuese es un buen pretexto para indagar en un pasado fascinante en el que el teatro es eje principal de esta comedia irrespetuosa, irreverente, que combina con gracejo y ocurrente ingenio humor, romanticismo, pasión y mordacidad. Es un cálido y emocionado homenaje al teatro -el tinglado de la antigua farsa- y especialmente a aquel teatro que en Londres, en 1593, protagonizaban singularmente el Rose, regentado por Philip Henslowe y el Curtain, propiedad de Richard Burbage, cuya competencia se centraba en los favores que dispensaban a sus autores favoritos. El primero a William Shakespeare y el segundo a Christopher Marlowe.

Y aquí se centra uno de esos juegos ambiguos que la película propone. Por un lado el de la rivalidad entre ambos autores, los más famosos de su tiempo, los más taquilleros diríamos hoy. Y con esa competencia las alusiones a la originalidad. ¿Se adueñaba Shakespeare de las ideas de su rival? ¿Era Marlowe el gran inspirador?... No es eso lo que más importe y tampoco supone mucho en la película, porque al final el genio de Stratford-upon-Avon es el que se impone y con él su talento, su imaginación, su poder creativo, su capacidad de resolución y su agudeza para la improvisación.

A los amantes de la ambigüedad, entre los que me cuento, ha de seducirles este juego que se plantea en torno a las controvertidas tendencias sexuales de William Shakespeare. Por encima o por debajo del clásico machismo de los británicos, parece válida esa doble utilización del personaje de Viola de Lesseps, extraordinaria aficionada al teatro, que se hace pasar por Thomas Kent, que oposita a interpretar el personaje de Romeo. Shakespeare queda prendado por Thomas y lo incluye en su elenco. Pero enamorado de Viola, descubre perplejo que ella y Thomas son la misma persona.

En una época en que se prohibía a las mujeres actuar en el teatro, la presencia de Viola, travestida de Thomas, conjuga perfectamente esa baza fascinante de la ambigüedad que los guionistas juegan con habilidad y John Madden, adorna y adereza con inteligencia y sagacidad. ¿Vienen las habladurías de alguien que sorprendió a Will Shakespeare besando a un chico que en realidad era una chica que se disfrazaba de actor?... ¡Vaya usted a saber!... La realidad es que el equívoco, de una u otra manera, juega papel principal en esta historia donde realidad y ficción se integran oportunamente en otro apasionante pasatiempo, rey de la época, en la que todo es posible, es magia y es misterio, como dice y repite uno de los personajes de la película.

Y ese es el gran atractivo de esta película en la que junto al gran respeto que se dedica a ciertos históricos personajes de la época, incluida la reina Isabel, encarnada por Judi Dench, como en "Su majestad Mrs. Brown", también de John Madden, pero en tono muy menor, los guionistas, Marc Norman, dedicado enteramente al cine y Tom Stoppard, uno de los más prestigiosos autores de la escena británica, han compuesto un ficticio romance, con trances de comedia, farsa, humor y grandes emociones, donde se alude a ciertas situaciones de la actualidad, resuelto con diálogos ingeniosos, chispeantes, mordaces; un diseño de producción espléndido en el que la cámara se mueve con agilidad envidiable, recreando un ambiente excitante y absolutamente vivo que reconstruye la época con envidiable brillantez.

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