La imaginación siempre se recicla

  • Alumnos de Rociana han creado sus propios juguetes rescatando materiales desechadosl juguetes didácticos La casa de cultura Odón Betanzos muestra una exposición con la que se ha querido conciencias a los más pequeños en el uso del reciclado

Hace a penas menos de una generación la imaginación era el mejor juguete con el que contaban los niños. Gracias a esta cualidad innata, cualquier producto, idea o material era susceptible de convertirse en un instrumento con el que pasar ratos inolvidables a lo largo de nuestro tiempo libre. Hoy en día la evolución que ha experimentado el sector del ocio ha atrofiado y adormecido, en el mejor de los casos, el instinto del niño por crear sus propios artilugios que, con la debida prominencia de las musas de la imaginación, les permita convertirlos en juguetes únicos y exclusivos.

Al objeto de devolverles esta pasión, doctorándolos en el ejercicio de crear sus propios juguetes y concienciarles en el uso del reciclado, los alumnos de educación infantil del colegio San Sebastián, de Rociana, han trabajado durante semanas en dar vida, con ayuda de sus progenitores, a estos emblemas de la diversión, con la única consigna de que todos los materiales utilizados para este fin debían de estar rescatados de los materiales que de forma generalizada desechamos los adultos en nuestra vida diaria.

Con todas estas creaciones alumbradas por los alumnos, se ha realizado una exposición en la casa de la cultura Odón Betanzos Palacios, donde se recogen estas obras que muestran el excelente trabajo realizado por estas pequeñas mentes, así como el papel desempeñado por el profesorado a la hora de orientarles en este quehacer, en el que 'debutan' como artesanos del juguete.

Gracias a todo ello, en la muestra se dan cita trabajos de gran envergadura y excelente realización técnica, tales como casas realizadas con palillos de dientes, cartón y papel, casas de muñecas que demuestran un gran sentido de la arquitectura, con materiales que simulan la solería y el ajardinamiento en todo el perímetro de parcela, o robots con cartones y 'piel' de papel de plata. Asimismo y como no podía ser de otra manera, en la exposición se rememora aquellas añejas muñecas de trapo realizadas a la antigua usanza, así como payasos e incluso peluches con forma de gusano realizados con medias y calcetines, globos estáticos realizados con papel y cartulina, así como aviones con un esmerado y cuidado diseño.

Pero el mundo del reciclaje ofrece un campo infinito que abarca todos los campos, de ahí que en la exposición también se recojan tarjetas de felicitación. Para tal empresa los pequeños han alumbrado tarjetas para regalar en citas como cumpleaños, navideñas o de amistad; todo a gusto y bajo la personalización de sus brillantes creadores.

Según narra el profesorado, uno de los objetivos más gratificante de esta experiencia ha sido el hecho de que los padres haya podido rememorar parte de su infancia durante el desarrollo de estos juguetes, a la vez que transmiten esos conocimientos con los que dar vida a artilugios inverosímiles para una mente cincelada y adoctrinada para jugar exclusivamente con los productos que hoy en día le sirve la industria previamente programados para un tipo de utilización, lo que anquilosa posteriormente su disfrute. A su vez, esta experiencia de los alumnos compartiendo la creación de un juguete les permite conocer los métodos para que, de ahora en adelante, ellos mismos sean capaces de crearlos, amén de conocer la diversión que ello les reporta.

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