"La ignorancia nos hizo muy valientes"

El hombre viste a la mujer. Lo que no debe resultar inapropiado es que sean las mujeres quienes piensen para ellos. Anna Figuera Delgado y Macarena Ramos Buil dictan con éxito su frescura, desde que en 2005 se lanzaran a comunicar mediante la moda en circuitos de Barcelona.

-El Delgado Buil suena como a película del western, pero se trata de la unión de vuestros dos apellidos maternos. ¿Qué valores piensan que sugiere la firma?

-Elegir un nombre para definirte es complicado, sobretodo, si piensas también que lo va a llevar la empresa, así que decidimos optar por nuestros apellidos. De esta forma, hemos creado en el imaginario un personaje. Tenemos en mente a un prototipo de hombre para el que diseñamos. Y ése es el señor Delgado Buil.

-¿Les resulta difícil ponerse de acuerdo a la hora de sacar proyectos únicos entre dos personas?

-Estéticamente, las dos hablamos un mismo lenguaje. Intentamos unir nuestra intención creativa. Si una de nosotras empieza un diseño, la otra lo acaba mejorando, de manera que en cada modelo, van mezclado los estilos Delgado y Buil.

-¿La unión hace la fuerza en la moda?

-A nosotras nos funciona bien: hay dos cabezas, cuatro manos, cuatro ojos, dosis dobles de ganas… Resulta sencillo y agradable, pues las alegrías las compartimos entre las dos. Desde el primer día en que nos embarcamos, teníamos muy claro el proyecto. Lo principal es creértelo y confiar en que los planes van a salir adelante.

-Hace justo un año desde que abristeis la tienda-taller en Barcelona. ¿Qué suponía para El Delgado Buil este paso adelante? ¿Ha superado las expectativas iniciales?

-Ha sido muy importante, sentimos que se cierra el círculo. Cuando uno acaba el desfile, pero no hay luego un lugar donde la gente pueda ver y adquirir los productos de tu firma sientes qué falta algo. A día de hoy, estamos muy contentas con el contacto diario con el público que nos ofrece la tienda que, a su vez, está concebida para que pueda observarse el proceso de creación de futuras colecciones. Es una ventana abierta a todo el proceso creativo.

-¿Qué detalles creen que llaman la atención de vuestros diseños?

-Ese aire fresco, muy acorde con la época en que vivimos. Digamos que somos una respuesta a ese look que solicita la gente joven, más sport. Va en nosotros el ser coherentes con la vida que llevamos. Pero a la tienda llegan clientes desde los 19 años hasta los 65, por lo que las prendas son muy llevables. Sólo es cuestión de actitud.

-¿Cuánto de importante es la puesta en escena para vuestras colecciones?

-Siempre pesa la responsabilidad de hacerlo bien, de dar un plus, dependiendo de las posibilidades del lugar y las características del evento. Entendemos la moda como comunicación y, en ésta, influye la elección de la música para el desfile o el uso de otros elementos como proyecciones en 3D.

-Cuando habéis dado clases en escuelas de diseño, ¿por qué se interesan más los estudiantes?

-Hemos dado a 1º de Creatividad y se palpan las ganas… A veces es un bombardeo de cuestiones, pero buscamos siempre que haya un feedback. Ellos no dejan de ser la nueva generación que luego seguirá la moda, por lo que, si es importante la base académica, lo es igualmente que su creatividad no tenga como límite las tres horas semanales de la asignatura. Debe reflejarse también en su forma de vivir.

-En el momento en que dabais forma al proyecto El Delgado Buil, ¿cuál entresijo de la moda os hubiera gustado que os contaran antes de vivirlo por propia experiencia?

-Por un lado, casi preferimos que no nos lo dijesen. Desde dentro, la moda conserva su parte dulce, pero el camino es complicado y, quizá, la ignorancia nos sirvió para ser valientes. Pese a los escasos recursos, veíamos que todo era posible y, por mucho que te avisen, las dificultades hay que experimentarlas por uno mismo y manejarlas personalmente.

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