Paco Tous. Actor

"El humor es un hilo muy fino que llega al corazón y un arma cargada de futuro"

  • 'Maná, Maná', la divertida y amarga reflexión sobre la pobreza interpretada por el sevillano junto a Mayte Sandoval y Pepe Quero, llega mañana a las Cocheras del Puerto para poner de relieve las injusticias sociales

La pobreza como uno de los males del capitalismo más despiadado. Ese es el trasfondo de la amarga historia en la que Paco Tous se mete en la piel de un indigente. Su objetivo es llamar al sentimiento de culpa del espectador a través de la risa y, en esta tarea, arropan al popular ex inspector Miranda de Los hombres de Paco sus compañeros de Los Ulen Mayte Sandoval y Pepe Quero, que encarnan a otros dos sin techo. El trío conforma sobre las tablas Maná Maná (una crónica de parias), estrenada hace doce años y recuperada recientemente. La obra llega a Huelva mañana: se representará en Las Cocheras del Puerto a las 21:00.

-El reestreno del espectáculo podría tacharse de oportuno -que no oportunista- si se tiene en cuenta la situación de crisis actual. ¿Por qué han decidido recuperarla en este momento?

-El motivo principal es que teníamos ganas de volver a trabajar juntos tras varios espectáculos de la compañía sin hacerlo. Retomamos este proyecto un poquito antes de la crisis, así que la gente debe saber que no lo hemos hecho por la crisis, te lo aseguro. La pobreza ha existido siempre.

-Y sin embargo se ignora. ¿Cómo se mete en el papel de Mosta e intenta hacerla visible para que el espectador no mire a otro lado ni se sienta indiferente ante ella?

-Cuando trabajamos intentamos ponernos al borde de algo. De una situación o de una idea. Y en este caso nos hemos puesto en la situación de cómo serían de pobres Mosta, Lombri y Morci, los clowns individuales que tenemos cada uno desde hace 25 años. Nuestra idea es que la gente vea el espectáculo como desde un agujero pequeño. Que observen la intimidad de estos pobres, que vean eso que no queremos ser normalmente. Cuando observamos a un pobre nos da pena o nos da asco, pero no sabemos que esas personas sienten, se aman, se quieren y tienen sentimientos humanos. Eso es lo que no queremos reconocer.

-Además de trabajar el clown, ¿mantienen en esta obra la carga de humor negra al más puro estilo Valle Inclán que caracteriza a los espectáculos anteriores de Los Ulen?

-Sí, la verdad es que participamos un poco de todo. Como compañía empezamos trabajando el clown pero también participamos de algo que es nuestro oficio: el bufón. Y claro que se acerca a Valle Inclán y al humor negro español, a ese reírnos de todo y de nada. Es un compendio de todo eso.

-Contar una historia tan amarga como la de esta obra en clave de humor ácido para buscar la risa del espectador debe producir un contraste que no deja indiferente al que lo observa.

-Una de las mejores críticas que nos han hecho después de salir de ver Maná, Maná ha sido: "Dios, ¿de qué me estoy riendo?" Y es verdad. El humor es un hilo fino que llega al corazón y es un arma cargada de futuro.

-¿Qué le aporta el teatro que no le ofrece el formato televisivo?

-No son comparables, son dos espacios y técnicas diferentes. Ni mejor ni peor. Yo lo que quiero es hacer mi trabajo siempre bien. El teatro es en directo -esa es la diferencia principal- pero insisto, no es ni mejor ni peor.

-Pero imagino que su compañía son palabras mayores. ¿Es su proyecto vital?

-Sí, ya son 25 años de compañía. Es un proyecto mío.

-¿Cómo afronta Los Ulen un momento tan complicado como el actual?

-Estamos un poco alerta, pendientes a ver qué ocurre con la política cultural tras el cambio de gobernantes. Podemos perder mucho si no se subvenciona a las compañías. Podemos perder mucha calidad, valor y materia prima de creadores. Creo que el Estado debería ser más severo en otras cosas y no con compañías independientes que se juegan día a día la vida.

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