Fila siete

Un hallazgo siniestro

CineBox Aqualon Puerto Huelva y CineVip Lepe.- T.O.: 'Sinister'.- Producción: Estados Unidos, 2012.- Duración: 110 minutos.- Dirección: Scott Derrickson.- Guión: Scott Derrickson y C. Robert Cargill.- Fotografía: Chris Norr.- Música: Christopher Young.- Montaje: Fréderic Thoraval.- Intérpretes: Ethan Hawke, Vincent D´Onofrio, Fred Dalton Thompson, James Ransone, Clare Foley, Juliet Rylance.

Tanto la narrativa del género como la propia ficción cinematográfica han encontrado con el tiempo unas estructuras perfectamente definidas y consolidadas y de corte que pudiéramos considerar, al uso del lenguaje habitual, como clásicas. Diríamos entonces, sin disimulos que no vienen a cuento, que esta película, Sinister, se sitúa en uno de esos ejemplos de la historia de fantasmas más tradicional. Quizás, los fundamentos documentales sean aquí más avanzados, más modernos, ya que no se habla de viejos documentos, antiguos legajos, remotos manuscritos, sino de películas de Súper 8.

La primera imagen que nos presenta la película, unos ahorcados que penden de la rama de un árbol, resulta extraordinariamente inquietante. Ellison, al que da vida en el film Ethan Hawke, es un novelista prestigioso, especialista en historias policíacas basadas en hechos reales. Lleva un tiempo sin conseguir que sus libros tengan el éxito esperado. En el desván de la nueva casa que acaba de estrenar se produce un hallazgo siniestro: los fragmentos de unas películas caseras de súper 8. Tras visionarlas atentamente considera que con estas filmaciones podría descubrir cómo y por qué una familia murió de una manera trágica años atrás en esa mansión. La averiguación de los hechos le irá revelando, paso a paso, tenebrosos indicios de cuál pudo ser la causa de la tragedia, que le pueden servir como argumento para una nueva novela. Sin embargo, el terrorífico descubrimiento pondrá a su propia familia en peligro.

Scott Derrickson, director de El exorcismo de Emily Rose (2005), habitual del cine de terror y ciencia-ficción, sabe muy bien que en este tipo de intrigas donde surgen los fantasmas, no conviene revelarlo todo al espectador y es mejor ir guardando las pistas a medida que progresa la trama, cuanto más misteriosa mejor. Dentro de los cánones que rigen los relatos clásicos de espectros y sucesos paranormales, conjuga con habilidad sus métodos tradicionales con las nuevas expresiones del género. Su pretensión de atemorizar al espectador da buenos resultados ya que la incertidumbre crece por momentos.

La película, todo hay que decirlo, y así lo percibirán los más expertos en cine de terror, fantasmas incluidos, tiene una cierta semejanza con las películas japonesas del género, el terror húmedo -por la insistencia del agua- y los niños perversos, caso de The ring: El círculo (1998), de Hideo Nakata, basada en la novela de Kôji Suzuki, o su sucedáneo directo, también llamado The ring (2002), de Gore Verbinski y sus numerosas secuelas, que poco a poco fueron malogrando los primeros éxitos taquilleros. Como quiera que sea Sinister, pese a su tenebrosa factura de constante oscuridad, obsesiva claustrofobia y el uso y abuso de la cámara subjetiva, consigue interesar especialmente a una clientela aficionada a estos aterradores relatos.

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