cine

Todo habita en nosotros

  • El andaluz Jota Linares rueda su debut en el largometraje, 'Animales sin collar'

  • Natalia de Molina y Daniel Grao encarnan en el filme a personajes complejos que se descubren a sí mismos

El director Jota Linares, con Natalia de Molina. El director Jota Linares, con Natalia de Molina.

El director Jota Linares, con Natalia de Molina. / Manolo Pavón

El director andaluz Jota Linares siempre situaba a Marilyn Monroe en un lugar destacado de su santuario particular, entre los rostros de la historia del cine que le conmovían especialmente. Para el realizador, la intérprete de Bus Stop o Vidas rebeldes tenía una de esas presencias magnéticas "que uno no puede dejar de mirar, no importa si la película es buena o mala", y más allá de la "tristeza" que le inspiraba su dramática biografía le resultaba una figura llena de coraje, "la primera mujer que desafió al sistema de los estudios, que rompió su contrato y montó su propia productora". Por esta admiración, su amiga Celia de Molina le insistía a Linares que debía conocer a su hermana Natalia, "que es muy fan de Marilyn como tú, me decía", recuerda este cineasta nacido en Algodonales (Cádiz) y formado en Málaga. Al final, ese encuentro con la protagonista de Vivir es fácil con los ojos cerrados y Techo y comida se produjo, y entre ambos surgió una profunda conexión que se refuerza ahora con el rodaje de Animales sin collar, debut en el largometraje de Linares tras varios cortos celebrados -Ratas, Rubita- y trabajos en publicidad. Una película que se rueda en Sevilla y alrededores -un cortijo en Carmona es una de sus localizaciones destacadas- y que su director concibe como una reflexión sobre "el poder de la mujer para tomar las riendas de su vida, sobre el éxito y el fracaso, sobre la ambición y las segundas (y últimas) oportunidades".

Linares escoge un marco temporal muy concreto -la acción transcurre en sólo tres días- para contar cómo la estabilidad de Abel (Daniel Grao), un político de prometedora carrera, y Nora, su mujer "y guardiana de un secreto que puede cambiarlo todo" (Natalia de Molina), se ve amenazada con la irrupción de tres personajes del pasado, a los que dan vida Natalia Mateo, Ignacio Mateos y Borja Luna. Un relato complejo que empieza, anticipan sus responsables, como una historia de amor que va virando hacia el suspense. "Me apetecía mucho el desafío de contar algo que tuviera muchas capas", asegura el director. "Cuando empecé a escribir, a veces me salía un melodrama y a veces un thriller, hasta que me di cuenta de que la historia trataba de todo eso. Ha sido un reto muy placentero".

A Daniel Grao, que este otoño ha filmado también con Julio Medem El árbol de la sangre, le atrapó esa variedad de registros en que se mueve Animales sin collar. "Cuando algo es difícil de catalogar, a mí me parece interesante, porque la vida es así", sostiene el intérprete de Julieta de Almodóvar, tan solicitado ahora por el cine y la televisión -para la que ha grabado Gigantes, de Enrique Urbizu- que ha aparcado temporalmente el teatro, donde triunfó con La piedra oscura. "Suelo decir que sí a los trabajos cuando me dan miedo. Es un añadido cuando siento que no sé cómo se hace algo, si es un personaje que no he abordado antes. Si nos analizamos un poco, todo habita en nosotros, desde lo más luminoso a lo más tenebroso. Abel tiene eso: esas contradicciones, esa riqueza. Se engaña a sí mismo pero no es consciente", expone Grao sobre su papel.

Nora, el personaje que encarna De Molina, posee también multitud de matices, según la actriz. "Es alguien que calla mucho, que alberga un sentimiento de protección muy grande hacia los suyos, es como una leona. Pero, en todo el proceso que vive, comienza a descubrirse como mujer, a darse cuenta de que tiene la capacidad de decidir por sí misma", argumenta la jiennense. La ganadora de dos Premios Goya, que este año ha rodado una coproducción con Argentina, la cinta de terror No dormirás, muestra su asombro por la entereza de Linares en su primer largo. "Es mi amigo, pero me ha sorprendido: por las indicaciones que da al equipo, por cómo trata a los actores, por las imágenes tan potentes que está consiguiendo con Junior [Díaz, director de fotografía]. Y no pierde la ilusión. Hubo un día que llovió a mares y no estaba planeado, otro director se habría alterado, pero él decía: Vale, me está pasando esto pero es porque estoy cumpliendo un sueño, haciendo mi primera película", revela De Molina. Una impresión que comparte la productora Beatriz Bodegas, que tras el fenómeno de Tarde para la ira vuelve a apostar por un debutante. "Junto a un talento tremendo, Jota tiene muchas ganas de hacer su película. Ha transmitido esa energía al equipo".

En Animales sin collar, Linares cumple dos viejas metas. La primera, "que el personaje central fuera femenino. Eso estaba en mi adn, soy hijo de madre soltera, crecí rodeado de mujeres, he comprobado cómo sacan una fuerza inesperada con la que mueven el mundo", declara el director. La segunda, rodar en Andalucía, algo que aprendió siendo un jovencito viendo Solas, de Benito Zambrano y las primeras obras de Alberto Rodríguez y Santi Amodeo. "Muchos de mi generación comprendimos que se pueden hacer películas aquí, con acento de aquí, y al mismo tiempo tratar temas universales".

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