Las guerras del cine

Las distintas conflagraciones mundiales o del cualquier otro tipo de menor alcance, pero de evidente repercusión geopolítica, han tenido de antiguo y sobre todo en el cine norteamericano, una larga secuela de distintas interpretaciones. En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, Hollywood desplegó su producción sobre la contienda y multiplicó sus esfuerzos en la lucha de su poderoso país por la liberación de Europa de las garras del nazismo hitleriano y del Extremo Oriente del poderío totalitario de los japoneses, que tuvieron la oportuna réplica en sus películas. Productores, directores, guionistas y actores sirvieron a su patria tal como las circunstancias les exigían. De igual manera ocurriría en conflictos bélicos posteriores como los de Corea o el Vietnam, además de algunas intervenciones posteriores, tras los cuales hay toda una serie de películas que conjugaron con mayor o menor acierto los fervores patrióticos, los análisis críticos -la autocrítica siempre ha sido algo habitual en el cine estadounidense- el dolor por el orgullo herido y la asunción de los errores cometidos, de los que hay una amplia filmografía. De igual modo y en tiempos ya más cercanos en el tiempo ha ocurrido y está ocurriendo con enfrentamientos tan polémicos como los de Afganistán e Irak, que han generado, como ahora estamos viendo en las pantallas de nuestros cines, un apreciable número de títulos que de una u otra forma siguen las incisivas críticas de algunos representantes del mundo del cine con respecto a estas actuaciones.

Basándose en hechos reales o en ficciones estos films analizan con mejor o peor fortuna las intervenciones bélicas de Estados Unidos en estos dos países de mayoría musulmana. Y así hemos tenido 'Leones por corderos', de Robert Redford, que ha abordado tan polémico tema con discutible fortuna; 'Redacted', de Brian de Palma, que no ha llegado a las pantallas onubenses y que ha sido recibida con división de opiniones y no muchas favorables y nos esperan más, entre ellas 'En el valle de Elah', de Paul Haggis y 'La batalla de Haditha', de Nick Broofield, que siguen esas mismas pautas y mantienen un mismo espíritu crítico que ahora se ha apoderado de algunas gentes de Hollywood, especialmente contra las decisiones de un Presidente que está ya en la época postrera de su actividad política ya que se agota su mandato presidencial.

Entre estas películas se ha colado, digámoslo así, otra que sin relacionarse con estos trances militares, aborda la cuestión del terrorismo islámico, que en muy decisivos aspectos pueden dar lugar a estos enfrentamientos. Me refiero a 'La sombra del reino', de Peter Berg, que forma parte, ya lo insinuaba en mi crítica del pasado lunes, de esa clase de producciones hollywoodianas correctas, funcionales y propias de un cine que aporta acción e interpretación política sin objetivos críticos y compromisos definidos. Recordaba en esa crítica una película excelente, 'Black Hawk derribado' (2001), de Ridley Scott, que, sin embargo, mereció duros denuestos de los que se consideran celosos custodios de lo que llaman "lo políticamente correcto" y que dejaba en la evidencia de sus crudas imágenes una realidad incontrovertible. Mucho de ello hay en "La sombra del reino", que, además, nos brinda momentos de cine de acción muy estimable. Posiciones sesgadas y sectarias con respecto a ciertos comportamientos, no deben llevarse por delante todo un principio de coherencia y ponderación sobre lo perverso de determinadas conductas de terrorismo suicida.

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