XXXVIII feria del libro de huelva Diez días de culto a la escritura

Una fiesta entre nubarrones

  • Los libreros desafían las estrecheces del momento con una nueva edición de la feria que presume de su decanato andaluz · Pequeños y adultos se disputan el protagonismo estos días en la Plaza de las Monjas

Una feria del libro en medio de la que está cayendo. Hay que ser valiente. Y los libreros lo son. O presumen de ello al menos. Lo llevan a gala estos días los que participan en la de Huelva, inaugurada ayer entre nubarrones de todo tipo. Es tiempo de crisis pero también de salir a flote con los negocios. Puro optimismo para la tormenta. La fiesta de la literatura llevada directamente a la calle. Literal.

La Feria del Libro de Huelva no es precisamente la más grande ni la más deslumbrante. Tampoco le hace falta serlo. Se vanagloria cada año de ser la decana de Andalucía, emulando a tantos otros pioneros onubenses. El gremio local lo proclama en este inicio, a modo de recuerdo de orgullo. Por eso lo de menos es que sean quince los expositores instalados en esta ocasión en la Plaza de las Monjas.

A los transeúntes que la estrenaron ayer por la mañana parecía no importarles que en cien metros tuvieran todo al alcance. Atrás queda el maratoniano recorrido de años pasados de bonanza, en una hilera doble de casetas sin fin.

Ahora se encuentran concentradas en un lateral de la plaza, en un paseo acogedor, más cercano a los libreros y con las obras a golpe de vista, preparadas para la curiosidad y la revelación fugaz a quien pasa de largo sin parar.

Pero la curiosidad es gratis. De eso ya se vio el primer día de feria. También que es el primer paso para el descubrimiento. Porque dicen que no hay nada como encontrar un libro que no se busca. Es una de las máximas entre vendedores. También una certeza que los compradores comprueban en sitios como éste.

Hay catorce casetas en total, de las que nueve pertenecen a librerías. Las instituciones, que también tienen que aportar lo suyo, ponen las otras cinco: Ayuntamiento de Huelva, Diputación de Huelva, Consejería de Cultura y dos clásicas -e imprescindibles- en este foro, la Universidad de Huelva y la Universidad Internacional de Andalucía, con sus respectivos catálogos de publicaciones.

Mérito especial tienen las cuatro librerías que llegan de la provincia, referencias claras en sus núcleos de origen: Anabel, de Valverde del Camino; La Parada, de Punta Umbría; La Taberna del libro, de Moguer; y Principito, de Islantilla. El resto se las apunta la capital, con Siglo 21, Beta, El Corte Inglés y las especializadas Guillermo, en cómics, y Baobab, en literatura infantil.

Con la tregua de sol concedida, la jornada de ayer fue propicia para que mucho público se asomara por los expositores. Y este fin de semana, con más nubes, todo apunta a que será animado por asistencia y por actividades.

Pequeños y adultos se reparten casi por igual el protagonismo en la feria. Actividades para los niños y presentaciones y firmas de libros para los mayores. Entre éstas últimas, las de dos referentes en la novela histórica española actual, Jorge Molist y Francisco Gallardo. Como estrella infantil queda Kika Superbruja y su espectáculo.

Al final, una programación para todos los gustos. Con gran presencia de autores locales y una interesante iniciativa para promover la escritura, el Open Podium, una plataforma para que los anónimos compartan sus creaciones. Un signo de interactividad, a la antigua usanza, lejos de una posmodernidad que no entiende de papel.

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