La experiencia andaluza de Verdi

  • Jerez recuerda al compositor con una gala 150 años después de su viaje por la región, en el que visitó Córdoba, Granada y Sevilla, entre otras ciudades La obra de García Gutiérrez fue para él una gran inspiración

Hace 150 años Giuseppe Verdi compró un barril de sherry en Jerez de la Frontera que seguramente acompañaría alguno de sus momentos de creación. La ciudad le rinde ahora homenaje con una gala que recuerda otra de sus fuentes de inspiración: la obra de Antonio García Gutiérrez, dramaturgo, zarzuelista y poeta natural de Chiclana.

El compositor italiano y el escritor gaditano, en cuyas obras se basó para crear óperas tan emblemáticas como Il Trovatore y Simón Boccanegra, nacieron el mismo año, 1813. Celebrar el bicentenario de su nacimiento será también otro de los motivos de la gala Con V de Verdi, que se celebrará el próximo sábado en los Museos de la Atalaya de Jerez de la Frontera.

En ese escenario la soprano Estefanía Canseco, el tenor Francisco Javier Castellano y el bajo Ricardo Llamas, acompañados al piano por Ángel Hortas, quien también es el director musical, harán un recorrido por algunas de las arias más emblemáticas de Verdi. Interpretarán arias de Rigoletto, Aida, La Traviata, Nabucco, Macbeth y, especialmente, de Il Trovatore y Simón Boccanegra, las óperas que compuso inspirándose en obras de García Gutiérrez.

Primero se apoyó en El Trovador, una obra con la que el académico gaditano tuvo una gran repercusión en Europa, especialmente en Italia y que Verdi adaptó a su ópera Il Trovatore en 1853. Tres años después, en 1856, cuando Verdi acordó con la dirección del Teatro La Fenice de Venecia componer una nueva ópera, eligió de nuevo una obra del escritor gaditano, Simón Boccanegra, que se estrenaría un año después.

Varios años después, en 1863, el maestro italiano, acompañado por su segunda esposa, Giuseppina Strepponi, viajó a España. Llegó a Madrid el 11 de enero para dirigir personalmente en el Teatro Real de Madrid su última ópera, La forza del destino, basada en la obra del Duque de Rivas Don Álvaro o la fuerza del sino.

La reina Isabel II y escritores como Pedro Antonio de Alarcón, Rosalía de Castro y el propio Duque de Rivas asistieron a aquel exitoso estreno, tras el que Verdi, en el mes de marzo y con 50 años, inició un amplio periplo para disfrutar del arte y los parajes del España.

Buena parte de aquel viaje transcurrió por Andalucía, donde el célebre compositor visitó Córdoba, Granada, Sevilla, Málaga, Cádiz y Jerez, una ciudad que ya entonces era conocida en el mundo por sus famosos vinos. Verdi recorrió una de las bodegas de la ciudad y adquirió un barril de sherry antes de emprender viaje de regreso, según cuenta el investigador de la historia de la ciudad José Luis Jiménez García.

Las referencias al sherry fueron después una constante en Falstaff, de 1893, una ópera basaba en la obra de William Shakespeare y en la que su protagonista era apodado con el mote de "tonel de jerez".

"Muy posiblemente nuestro sherry ayudaría a su inspiración cuando trabajaba en la que sería su última obra. Quién sabe", señala el historiador jerezano.

En este viaje a España Verdi no conoció en persona a García Gutiérrez, con el que mantuvo relación por carta, según el jerezano Ángel Hortas, director musical de la gala.

El autor y miembro de la Real Academia Española escribió más de 60 piezas, entre obras dramáticas y poéticas. Con El Trovador, una obra con todos los ingredientes de un drama romántico -con raptos, traiciones y venganzas-, logró que su fama se expandiera por Europa. Una fama que se consolidó con Simón Boccanegra, otra obra que cumple los preceptos del teatro romántico de la época y que contribuyó a consolidar el éxito de estos dos artistas que compartieron, hace dos siglos, el mismo año de nacimiento.

El chiclanero escribió también dramas de tesis como Sendas opuestas y Los desposorios de Inés, obras teatrales menos conocidas como El rey monje y El encubierto de Valencia, poesía (Luz y tinieblas) y comedias (Crisálida y mariposa,El robo de las Sabinas, La tabernera de Londres, La espada de Bernardo, El grumete, El capitán negrero...). Fue traductor de Eugène Scribe y Alejandro Dumas, vivió en Cuba y México y además de académico fue cónsul de España en Bayona y Génova y director del Museo Arqueológico Nacional, entre otros cargos y condecoraciones.

Con V de Verdi será un homenaje para ambos en una gala en la que las arias de Verdi estarán acompañadas de un espectáculo visual creado por la sevillana Mónica Padilla. En las cuatro grandes pantallas que rodean todas las paredes de la sala de los Museos de la Atalaya se proyectarán sugerentes imágenes y la traducción completa de cada pieza interpretada.

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