Los excesos de la ciencia

CineBox Aqualon Puerto Huelva.- T.O.: '9'.- Producción: Estados Unidos, 2009.- Duración: 80 minutos.- Dirección: Shane Acker.- Guión: Pamela Pettler basado en un argumento de Shane Acker.- Música: Deborah Lurie.- Montaje: Nick Kenway.- Diseño de producción: Robert. St. Pierre y Fred Warter.- Intérpretes: Animación y las voces en la versión española de Claudio Domingo, Joaquín Díaz, Claudio García, Rafa Calvo.

Sean Acker, el director de esta película, realizó en 2006 un cortometraje mudo, de once minutos, sobre esta misma historia, que fue muy alabado, resultó nominado para el Oscar al Mejor Cortometraje Animado de aquel año y ha cosechado diversos éxitos en festivales internacionales. Licenciado en Arquitectura y Animación por la UCLA, la Universidad de California en Los Ángeles, decidió convertir en largometraje aquel proyecto cuya elaboración le llevó muchos años de trabajo desde los noventa del siglo pasado. Para ello ha contado con la colaboración de un realizador tan prestigioso como Tim Burton, a quien sedujeron los personajes de Número 9. También participaron en la producción y realización Timur Bekmambetov y la guionista Pamela Pettler, a quien recordamos de La novia cadáver (2005) - un gran éxito de Burton - y Monster House (2006).

Ese es el personaje principal de este brillante relato de animación, que se llama así porque lleva un 9 a la espalda, como los jugadores de fútbol o de cualquier otro deporte de equipo, a quien le da voz en la versión original Elijah Wood, personaje principal de la saga El señor de los anillos (2002). Claudio Domingo, en la versión doblada. Confeccionado con piezas metálicas y trozos de tela de arpillera, tiene veinte centímetros de altura y ha cobrado vida gracias a la habilidad de un científico misterioso, desaparecido. Ante él se presenta un mundo arrasado por la guerra. Un robot aniquilador elimina todo cuanto encuentra por las calles por las que transita.

Pero el número 9 toma contacto con otros seres muy parecidos a él: un sacerdote malhumorado, un veterano genio científico, un ingeniero que perdió un ojo en la guerra, un artista atribulado por las visiones que experimenta, un forzudo descerebrado y una bella combatiente. Ellos se moverán con evidentes dificultades en un ámbito de absoluta desolación, realmente apocalíptico.

En este contexto de alegato a los abusos de la ciencia y sus progresos, casi ninguno exento de ciertos riesgos, llama la atención del espectador poderosamente, me parece a mí, las personalidades de estos personajes que han cobrado vida sorprendentemente y que de hecho compaginan actitudes y sentimientos absolutamente humanos como el arrojo, el miedo, el sentido fraternal y maternal, las obsesiones y el eterno conflicto maniqueo de tantos enfrentamientos. Todo ello contribuye a hacer de esta atmósfera generada por la habilidad creativa del director Shane Acker, con un inconfundible aire burtoniano, un ente de extraordinario atractivo visual, que si bien en algún momento puede parecer hueco en sus contenidos, subyuga por su poderosa atracción estética, de manera que enriquece un argumento, indudablemente alargado, pero de efectos positivos para los amantes de la belleza en imágenes cinematográficas, sobre todo cuando propenden a la reflexión y al entusiasmo técnico.

Magnetiza esa visualización exaltada, ese nervio de humanidad que hace de la extraña criatura un elemento más apreciable que su propio artífice. Y en ese sentido entraña una clara denuncia contra los excesos de la ciencia que tientan al hombre a su propia autoliquidación. De ahí que Número 9 se convierta en un espectáculo imprescindible para espectadores exigentes.

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