El encanto de la aventura

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En unos momentos en que hay películas que acaparan la mayor atención de los espectadores, si uno escudriña las carteleras y las listas de los títulos más taquilleros del momento, podrá observar que uno de ellos, La montaña embrujada, se ha ido manteniendo en el cartel y ha ido ocupando esos lugares privilegiados entre los films favoritos desde hace más de mes y medio que se estrenó. Y todo ello ante el embate de películas tan comerciales y de tan poderoso potencial mediático o publicitario como Ángeles y demonios, que ha conseguido en dos semanas recaudar más dinero que el resto de los films juntos. Sólo en tres días, si sirve como índice, sumó más espectadores que Fuga de cerebros, que es la producción española más taquillera del momento.

Otros títulos de igual empuje en las taquillas son Hannah Montana, Lobezno, Star Trek y la ya citada película española, a los que acaba de incorporarse otro de los títulos con ambiciones, que, dadas sus características, no me extrañaría que alcanzara el liderato. Me refiero a Terminator Salvation, cuarta ya en la saga de esos interminables enfrentamientos postapocalípticos que de vez en cuando estremecen las pantallas cinematográficas.

Más que por la entidad de la propia película, hoy motivo de nuestra revisión, es su género - la aventura - el que sigue manteniendo esa atención de los espectadores. En este sentido La montaña embrujada, inconfundible producción de la factoría Disney, con el hercúleo Dwayne The Rock Johnson como protagonista. Recordemos que ya probó suerte con este tipo de cine de la famosa productora en la comedia Papá por sorpresa (2007), encarnando en este caso a un taxista de Las Vegas que se ve embarcado en una aventura increíble, cuando dos niños alienígenas se suben en su coche y juntos se dirigen a la montaña mágica que da título a la película y que es un lugar secreto en medio del desierto de Nevada, famoso porque allí ocurren fenómenos inexplicables y extraños avistamientos.

No es difícil rememorar que la Disney retoma una historia que ya le funcionó admirablemente en 1975. Fue la película Escape to Witch Mountain, dirigida por John Hough, una especie de "thriller" fantástico de aventuras sobre el poder físico de dos niños huérfanos. Estamos de nuevo ante la efusión de las nuevas versiones que hoy domina el mundo del cine, especialmente del que procede de Estados Unidos, a la que se han apuntado productoras de toda clase y condición tratando de sacar nuevos rendimientos comerciales a viejos éxitos de la taquilla. Lo mismo que ha hecho ahora con este film, seguirá de inmediato con Los pequeños extraterrestres (1978), dirigida por el mismo John Hough, con dos venerables figuras del cine, Bette Davis y Christopher Lee en la cabecera del reparto, cuyo título original era Vuelta a la Montaña Mágica.

Y todo este entramado argumental, más o menos restaurado con respecto a sus antecedentes, para servir una historia que no nos brinda grandes sorpresas narrativas, con unas expresiones visuales muy parecidas a las de los films precedentes ya citados y que pese a su argumentario poco original y bastante elemental, consigue convertirse en un espectáculo poco llamativo pero en cierto modo atractivo y entretenido dedicado especialmente a un público familiar, singularmente niños o adolescentes de pocos vuelos mentales a la medida de la Logse.

La prueba de que el proyecto ha conseguido su impacto en un tipo de público conformista e infantil, es su mantenimiento en la cartelera durante bastantes semanas, ésta es la sexta si no me engañan las cuentas, y su calificación entre los títulos más taquilleros de la actualidad. Esto ni más ni menos es lo que han pretendido los artífices de La montaña embrujada, dirigida en este caso por Andy Fickman, de corta filmografía ya que hasta ahora ha realizado la ya mencionada Papá por sorpresa y otra comedia por el estilo Ella es el chico (2006), lo cual da idea de la entidad y tendencias de este director.

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