Miguel nández - cantante

"Si hay que ser un divo, preferiría dejarlo"

  • Gaditano de nacimiento, Miguel Nández es de las personas que, sin prisa pero sin pausa, consiguen, poco a poco, todas sus metas. La más inmediata, un tributo musical a la mujer titulado 'Por ellas'

Tiene una mirada sincera, manos grandes de hombre poderoso y una voz clara que demuestra que lo suyo es ir, como decimos en Andalucía, "por derecho". Casado y padre de un niño llamado Daniel, Miguel Nández acaba de publicar su cuarto disco, Por ellas, donde ha decidido versionar éxitos de intérpretes de la talla de Rocío Jurado (Se nos rompió el amor), Marta Sánchez (Amor prohibido), Luz Casal (Te dejé marchar) o Mónica Naranjo (Sobreviviré). Una excelente producción que le devuelve a la primera línea de la actualidad.

-¿No le causaba respeto, por lo menos al principio, enfrentarse a canciones tan conocidas del repertorio de figuras tan populares?

-Sí, claro. Sabíamos que se trataba de algo atrevido pero, tal y como está el mercado, o arriesgas, o no haces nada. Después pensé, "¡Dios mío, dónde me he metido!". Queríamos hacer algo diferente dedicado a todo el colectivo femenino. Además, me llevo mejor con las chicas que con los chicos.

-¿Nota que, con el álbum recién estrenado, cambian sus sensaciones ante este momento de volver a dar a conocer un trabajo?

-Van empeorando. Cada vez me pongo más nervioso porque el público me exige más. De hecho, me da miedo no cumplir las expectativas que se tengan sobre mí.

-Tengo entendido que, el proceso de selección de los temas, ha sido muy complicado…

-Empezamos por noventa y, cuando llegamos a treinta y cinco, nos paramos a analizar más detenidamente cada uno. Cuando elegimos los diez definitivos, los grabé a guitarra y voz, desde cero. Ha sido fácil porque no volvía a escuchar el original hasta que habíamos terminado el mío.

-Escuchándole da la sensación de ser usted tan normal que hasta podría decirse que lo es demasiado…

-Actúo cómo me gusta aunque pienso que no debiera porque la gente no va a creer todo lo que hago. De todos modos, si fuera necesario ser un divo para triunfar, preferiría dejarlo.

-Seguro que se preocupa en exceso de su imagen...

-Soy poco presumido y debiera prestar más atención en eso. Visto muy "hippie" y muy de "playeo"…

-¿Qué le han dicho sus seguidores de Por ellas? ¿Ha recabado algunas opiniones?

-Están tan contentos con mis propuestas que incluso me da miedo. No tenía ni idea de por dónde iban a salir o si me iban a recriminar que no compusiera esta vez, pero se han portado fenomenal.

-¿Le ha dedicado alguna de las canciones a su mujer? Se le va a poner celosa ante tanta dedicatoria al resto…

-(Risas) No hay ninguna en especial para ella. ¡Ha tenido muchas en el resto de discos!

-¿Qué tal, ya que lo menciona, la combinación de su faceta como padre y marido con su profesión? ¿Cómo se organiza?

-Bien. Gracias a Dios, con mi nueva compañía compaginamos la promoción de manera que no tenga que estar mucho tiempo alejado de los míos.

-¿Colabora en su hogar? ¿Es de los hombres modernos que ejercen como amos de casa?

-¡Claro! Pero incluso antes de casarme y tener hijos también lo hacía, ¿eh? (risas).

-¿Cuál es el límite para usted entre lo personal y lo profesional?

-Es corto. Imagínate que tengo el estudio de grabación en casa. No sé cuál es la línea que separa los dos campos aunque llevo mi vida muy aparte de los medios. Me casé y no se enteró nadie y, cuando bauticé a mi hijo, tampoco. Es bonito el misterio alrededor de la figura del artista. Mantiene la ilusión de ir a verte a un concierto y pedirte un autógrafo, algo que, lamentablemente, se está perdiendo.

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