El desacuerdo entre Gobierno y Junta agrava la situación del Arqueológico

  • El Ministerio, que destinará los dos próximos años 30 millones para el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, reserva para el sevillano sólo 400.000 euros a pesar del grave deterioro que presenta

La Consejería de Cultura aprovechó el pasado lunes, día de cierre de museos, para comenzar unas obras de remodelación en el Arqueológico. La Junta había aprobado ya la restauración de las salas de exposiciones temporales (operación licitada a la empresa Bauen por 766.000 euros) y una renovación de parte del mobiliario expositivo (vitrinas, letreros...) por valor de 160.000 euros. Las obras iniciadas el lunes, sin embargo, no habían sido anunciadas, y afectan a los techos de las salas XI a XX, que en muchos puntos están recubiertos de uralita (que contiene amianto), un material que provoca temperaturas molestas para los empleados y visitantes y, lo que es más grave, que son nocivas para la óptima conservación de las piezas que alberga el edificio, que integran la segunda colección arqueológica más valiosa del país.

Con todos estos problemas, el Gobierno central y la Junta juegan un penoso partido de tenis; cada administración despeja el problema cuando lo ve venir, aunque el último revés de la Consejería deja, de momento, en peor lugar al Ministerio de Cultura, titular del Arqueológico. Aunque en público la consejera Rosa Torres se muestra conciliadora y templada ("no nos sentimos solos", dijo el jueves cuando se le recordó la actitud del Ministerio), en privado el tono y el mensaje cambian. Fuentes ajenas a la Consejería, pero que conocen bien todo este proceso, aseguran que Torres "se cabreó bastante" cuando conoció la partida destinada al museo en los Presupuestos Generales para 2009: 400.000 euros.

El sentir generalizado en la Consejería (cada vez más difícil de disimular) es de indignación, ya que la misma está asumiendo por su cuenta obras de parcheo que en realidad debería hacer de manera integral el Ministerio. Llamar a Madrid y que algún responsable de este departamento ofrezca alguna explicación es una tarea imposible. "Para qué voy a marearte. Nadie va a contar nada", zanja taxativamente un portavoz del Ministerio dirigido por César Antonio Molina.

"Quien no está cumpliendo es el Ministerio", dice Manuel Valdivieso, portavoz de Velázquez por Sevilla, una asociación poco sospechosa de analizar las actuaciones de la Consejería con indulgencia. "Lo que pasa es que se están dando palos [el Gobierno central y el autonómico] para ver quién financia las obras", añade. La pelea, soterrada y supuestamente educada por producirse entre administraciones del mismo signo político, sería algo más comprensible si la titularidad del museo presentase algún tipo de laguna; no la hay: el Estado es el encargado de mantener el inmueble diseñado por Aníbal González en buenas condiciones. La Junta, que sólo es la encargada de gestionarlo, ya ha cumplido con su parte: en diciembre de 2007 presentó al Ministerio un plan museológico para la "reforma integral" del Arqueológico, aprobado por el Gobierno central el pasado mes de octubre, casi un año después. "Pero no hay una partida real, la actitud del Ministerio, que no explica nada, es cicatera y trata a Sevilla de un modo provinciano", denuncia Valdivieso.

¿Cómo se reforma totalmente un museo de esta envergadura con 400.000 euros? El Ministerio no parece muy preocupado. Mientras, entre 2009 y 2010 destinará 30 millones de euros para la remodelación del Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. Esto, para los dos próximos años; según Presidencia del Gobierno, la suma final ascenderá a más de 41 millones. "Entendemos que hay que cuidar de manera especial un museo nacional, pero la diferencia en la proporción es dolorosa y sangrante. Se trata en realidad de un problema endémico, que Sevilla ha sufrido con gobiernos del PP y del PSOE", afirma el portavoz de Velázquez por Sevilla, que observa "paralelismos" entre este caso y el del Museo de Bellas Artes, para cuya ampliación el Gobierno central invertirá el año próximo 600.000 euros, una cantidad "insuficiente", lamenta Valdivieso.

El estado de conservación general del Arqueológico es tan lamentable (y evidente) que la "magna exposición" del Tesoro del Carambolo, anunciada para finales del pasado septiembre por la Junta para conmemorar el 50º aniversario de su hallazgo, no pudo finalmente celebrarse, entre otros motivos porque ninguna aseguradora quiso responsabilizarse de las valiosísimas piezas, temerosas ante posibles problemas de seguridad, habida cuenta de la paupérrima infraestructura del museo.

Un empleado del museo, conocedor en profundidad de su historia y de su gestión y que prefiere no ser identificado, resta gravedad a la situación. "Mejor cerrar unas salas que cerrar el museo. Y una gran remodelación, una de verdad, exigiría su cierre. Yo prefiero que el museo siga con vida y que se vaya arreglando parcialmente", dice. Aunque también señala algunos ejemplos "tristes". Por ejemplo, a veces se ha dado el paradójico caso de que el museo ha cedido a otro alguna pieza y ha exigido para su conservación "mejores condiciones que las que tiene en Sevilla". "Lo que implica -continúa- que, como otros museos e instituciones nos ponen las mismas condiciones a nosotros, al Arqueológico no le pueden prestar piezas para exposiciones. El museo merece otra cosa, sí. Pero hay que recordar algo: el dinero, de la Junta o del Gobierno, sale todo del mismo sitio, ¿no? Sólo tienen que ponerse de acuerdo".

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