La cultura escultórica

  • La Fundación Caja Rural del Sur acoge desde ayer una muestra colectiva con las mejores propuestas onubenses

Una visitante contempla la obra Minotauro joven, de Víctor Pulido. Una visitante contempla la obra Minotauro joven, de Víctor Pulido.

Una visitante contempla la obra Minotauro joven, de Víctor Pulido. / josué correa

En la sala de la Fundación Caja Rural del Sur, en la calle Mora Claros, hay un rincón en el que sobresalen una gran cabeza de bronce en base de mármol negro y una estructura metálica cerrada en forma de cubo y con botellas de vidrio verde moldeadas con calor. Ambas, Cabeza, de Overli, y Green Box, de Marta de Pablos, valen por sí solas para resumir la convivencia entre estilos, autores onubenses y épocas. Es la oferta de la exposición Descultura, una colectiva que bien podría ser una antológica oficiosa de cuanto se ha hecho y se hace en Huelva en escultura desde hace años.

La muestra se inauguró ayer en la céntrica sala de la capital, y en principio estará abierta al público hasta la próxima semana, el 29 de abril. Quizá el recorrido sea corto para una propuesta que nació con modestia y que se ha convertido en un año en una de las reivindicaciones más importantes realizadas hasta ahora sobre escultura contemporánea en la provincia.

"Hay mucha riqueza en Huelva en este campo y no se ve. No hay visibilidad para la producción de los escultores y artistas onubenses, que es mucha y muy buena. Y aquí tratamos de que se vean piezas de algunas colecciones que no se han visto antes expuestas de esta forma, con tanta variedad y con artistas reconocidos", cuenta María Luque, comisaria de la exposición -aunque no le guste la denominación- y alma incuestionable de esta recopilación para mayor gloria del arte de la patria chica.

La pintora puntaumbrieña se puso a ello hace un año, cuando le llegó el encargo desde Lepe de reunir una muestra colectiva de escultores onubenses que se vio en Islantilla en agosto pasado. La primera versión de Descultura tuvo 17 artistas y 62 obras; ahora, en la capital, reúne a 16 artistas y 31 esculturas, algunas ya vistas entonces, y otras muchas, también autores, novedosos. Enriquecedores.

Quizá a algunos sorprenderá la presencia de Overli, cuya faceta de escultor dejó piezas magistrales en distintas técnicas, solapadas por su gran producción pictórica. Hay varias obras suyas en la sala de la Fundación Caja Rural del Sur, como también de artistas reconocidos como Martín Lagares, Manuel Calvarro, Alberto Germán o Manolo Garrido, que firma quizá la más llamativa de las piezas, instalación casi, en la exposición, C'est la vie, que hace malabarismos entre el humor y la denuncia.

Hay también exponentes jóvenes, creadores que vienen y experimentan, como Marta Robledano, Anguiano & Rey y Ana María Gutiérrez, más las incursiones de Clotilde Ventoso, el conocido imaginero José Luis Aquino, el veterano Francisco Varón, con su extraordinario dominio de la talla en madera de olivo, y Antonio García, con dos obras de tan diferente estilo como valiosas, y Víctor Pulido, con cuatro de bronce de su serie mitológica que reúne a minotauros, faunos y centauros.

La exposición pasó su primera exhibición con una clara aspiración de prolongarse en el tiempo, convertirse en itinerante y recorrer la provincia al menos con la extraordinaria aportación de la escultura onubense. De hecho ya tiene próxima parada, en Aracena, pendiente de anunciar fecha, y se deja la puerta totalmente abierta "a nuevas incorporaciones para crecer y mejorar".

Además de la Fundación Caja Rural del Sur colaboran en Descultura la Diputación de Huelva, Bodegas Sauci y Marca Serigrafía, convertidos en apoyos claves para este canto del arte local.

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