"Hemos creado una civilización que destruye los valores artesanos"

  • El barcelonés recrea el mundo de Tolstoi en 'El viejo León', un libro en el que reivindica el legado de este referente intelectual en el "teatro" del mundo actual

En los últimos años, a través de obras tan apreciadas como Libro de Réquiems o Luz de Vísperas, Mauricio Wiesenthal (Barcelona, 1943) ha trabajado por avivar el fuego ya extinguido de una tradición humanista, rescatar el discurso necesario de los viejos maestros, aquellos autores que "no escribían para entretener a un pueblo ocioso y aburrido, sino para comunicar a sus lectores una experiencia de vida". El escritor reivindica la vigencia de León Tolstoi, una figura capital a la que dedica su último libro, El viejo León (Edhasa).

-¿Qué queda de Tolstoi un siglo después de su muerte?

-Ahora se lleva mucho una literatura que parece de laboratorio, que es una literatura aprendida, previsible. Por eso es importante volver a su obra, porque era una literatura que nacía de la vida. Tolstoi estaba rodeado de tipos humanos, vivía en una Rusia llena de campesinos que eran personajes de novela por sí mismos. Es algo que, por suerte, sigo viendo en Andalucía, la presencia de tipos singulares, porque hoy se está creando un mundo rutinario que parece clonado, donde unos se parecen a los otros, donde la gente parece artificial. Y una novela nace si hay materia: quizás la falta de buenas novelas ahora es porque falta humanidad.

-Para usted, Tolstoi representa una moral que la ambición del sistema capitalista ha desterrado.

-Sí. Hemos vivido una especie de teatro, una especie de ficción o de fantasía, en la que parecía que todo iba a mejor y que todo era optimista. Pero llega un momento en el que nos encontramos que la economía era un teatro de títeres que se cae, y se descubren los delitos que han cometido esos títeres. Y ahí surge alguien como el gran León, con una fuerza impresionante, y en medio de ese teatro su figura parece la de un profeta. Es tan actual, tan presente, alguien convencido de que sin valores una sociedad no puede vivir.

-Un intelectual cuyo corazón estaba con los campesinos.

-Porque se daba cuenta de que había ciertos valores en la gente del campo. Los valores del artesano: el artesano trabaja las horas que sea sólo con el objetivo de hacer una obra bien hecha. Hemos creado una civilización que destruye los valores artesanos para sustituirlos por valores de máquina, cobrando las piezas producidas industrialmente en serie a precio de pieza única. Y eso ya es un timo moral. No puede ser que algo trabajado por un artesano, o cualquiera que se dedica a su trabajo con el propósito de hacer algo bien, sea valorado como la obra hecha realmente por una máquina. Porque entonces ocurre que uno coge el teléfono y le hablan máquinas. Esto se va a multiplicar hasta el infinito, si ya no se necesita la voz humana.

-Cuenta que la relación de Tolstoi con Dostoievski no fue especialmente cordial. Y con Turgueniev las disputas eran terribles.

-Turgueniev era un europeizado, vivió siempre en Alemania o Francia, y Tolstoi pensaba que había hecho traición a la vieja Rusia. Dostoievski era un hombre tremendamente conservador, choca con el Tolstoi revolucionario. Entre ellos había una relación verdaderamente difícil, pero es muy bonito que Turgueniev escriba, al final de su vida, una carta que es una de las más bellas que puede hacer un ser humano hablando de otro, diciéndole a Tolstoi: "Estoy orgulloso de ser su contemporáneo". Que tuviesen sus diatribas, que tuviesen opiniones contrapuestas, no quitaba que se tuviesen respeto y admiración.

-Para la propia mujer de Tolstoi, Sofía, era difícil convivir con él.

-Ella era una mujer burguesa, estaba obsesionada por las fórmulas, el qué dirán, la vida social, sus amigas, qué opinaba la Iglesia, el zar... Y se encuentra con este marido que traspasa todos los prejuicios y que habla libremente de todo lo que piensa y siente. El conflicto entre los dos era un volcán. Pero Sofía no era esa mujer sometida que algunos creen, era muy activa, inteligente.

-Pese a sus desencuentros, cuando ella le sobrevivió, comprendió muchas cosas de él.

-Ella se reía porque él estaba mucho con los campesinos. Le decía: 'Te están engañando, te están tomando el pelo. Tú te levantas a las cinco de la mañana para compartir su esfuerzo, pero ellos piensan que lo haces porque eres un avaro y te levantas para ver cómo trabajan'. Pero cuando estalla la Revolución nadie le hizo nada a la casa de León Tolstoi, y ella supo después que un comité de obreros de una fabrica vecina montaba guardias por las noches. Ella se equivocaba cuando pensaba que los campesinos no le querían.

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