Bruce Broughton. Compositor cinematográfico

"El compositor de cine siempre está resolviendo problemas"

  • Ofrece un concierto de música de cine con la ROSS en el Teatro de la Maestranza Bruce Broughton dirige algunas de sus mejores bandas sonoras

Ganador de 10 premios Emmy (con más de 20 nominaciones) y con una candidatura al Oscar, Bruce Broughton (Los Ángeles, 1945) es uno de compositores de más larga trayectoria en el cine y la televisión norteamericanos de las tres últimas décadas, aunque su nombre no figure hoy ya en la primera línea de producción. Mañana dirige a la ROSS en el Teatro de la Maestranza (20:30, entradas de 15 a 23 euros) con un repertorio de sus mejores bandas sonoras y piezas de colegas como Goldsmith, Silvestri o Zimmer.

-¿Usted empezó su carrera en la televisión en los 70 (Gunsmoke, Hawaii 5-0), aunque no fue hasta mediados de los 80 cuando desembarcó en Hollywood con éxitos como Silverado, El joven Sherlock Holmes o Bigfoot y los Andersons. ¿Cómo han cambiado la industria y su música desde entonces?

-Han cambiado muchísimo. En los 80 uno podía esperar escuchar una gran orquesta, un gran tema, una melodía reconocible y tarareable. La música ocupaba un lugar muy visible, era bastante dramática, a veces excesiva. Ahora, las bandas sonoras tienden a ser más comedidas (cool) en términos emocionales, no hay melodía, nadie quiere escuchar un tema. Las orquestas siguen utilizándose, pero combinadas con sonidos sintéticos, y la manera de grabar también es muy diferente. En los 80, ibas al estudio, la orquesta completa estaba allí, se interpretaban todas las piezas y el trabajo estaba prácticamente hecho. Ahora, tal vez sólo grabe las cuerdas, otro día los metales, y así poco a poco con el resto de elementos, corte a corte. Los directores y productores quieren tener control total del sonido. Donde antes existían los efectos de sonido, ahora existe el diseño de sonido. Con la tecnología digital ha cambiado completamente la manera de hacer las películas en todo su proceso, y la música no es una excepción.

- Usted también es profesor universitario de composición cinematográfica. ¿Cuáles son las bases actuales de esa enseñanza, están más enfocadas a la tecnología, a la composición, a cómo acomodarse a las necesidades de la industria?

-En USC (University of Southern California), donde tienen el mejor programa, los estudiantes conocen a diferentes compositores y estilos, y últimamente también se está impulsando la composición para videojuegos, un sector creciente que mueve ya más dinero que la industria del cine y que permite crear bandas sonoras orquestales con presupuestos elevados. Lo que yo enseño básicamente es orquestación, y lo que me interesa es que conozcan el sonido de los instrumentos y, sobre todo, cómo siente o hace sentir cada uno. Cuando trabajas con un director, este no suele conocer nada sobre una flauta o un oboe, a lo sumo te dirá que tu música no es lo suficientemente romántica, épica o terrorífica. En definitiva, de lo que se trata es de componer para la historia y resolver musicalmente sus necesidades. El compositor siempre está resolviendo problemas.

-Aunque sólo ha compuesto música para tres westerns (Silverado, Tombstone y Texas Rising) se le asocia con este género. ¿Se considera usted un compositor genuinamente norteamericano?

-Para algunos de esos filmes he tomado prestados elementos de Copland, referencia inevitable. Creo que mi música está más influida por el Oeste como geografía, donde me he criado y vivido, que por el género cinematográfico. Respecto a la tradición de la música del Hollywood clásico, podríamos decir que mi generación es el vagón de cola de aquel sonido moldeado por Korngold, Steiner, Waxman o Newman. La generación posterior de Williams, Rosenman o Goldsmith estudió y siguió a los clásicos, pero también a los contemporáneos y sus técnicas renovadoras y experimentales. Respecto a la técnica, y esto se lo repito mucho a mis alumnos, no hay nada que haya aprendido como compositor que no pueda utilizar luego en una película. Desgraciadamente, no ocurre al revés.

-¿Cuáles son los nombres que más le interesan del panorama actual?

-De mi quinta, mencionaría a Alan Silvestri, y de los más jóvenes, a John Powell. Me parece estupendo, tiene una técnica asombrosa, es un magnífico compositor con un gran sentido cinematográfico, además de su versatilidad para cambiar de estilo. También me interesan Harry Gregson-Williams, todos los Newman y Marco Beltrami, que ha sido alumno mío. Me gustan los compositores que pueden escribir bien para orquesta, aunque sea usando ordenadores, no tanto los que provienen del pop y sólo saben tocar el sintetizador. No conocen suficientes acordes.

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