La colección de Viñas-Gil expone en el Museo 'La mujer cubana'

  • Se trata de una de las exposiciones estelares del Otoño Cultural Iberoamericano, organizada por la Fundación Caja Rural del Sur y la Autoridad Portuaria de Huelva

La tercera edición del Otoño Cultural Iberoamericano (Ocib 2010) cuenta con la presencia de una de las colecciones de arte más importantes del mundo: la colección de Viñas-Gil. Una exposición que se abrirá en el Museo gracias a la colaboración entre la Autoridad Portuaria y la Fundación Caja Rural del Sur.

Una selección de sus más bellas esculturas componen la muestra La Mujer Cubana, refleja aspectos tan característicos de la mujer como la maternidad, la familia, la sensualidad, el desnudo, y otros propiamente cubanos como los aborígenes, las danzas, las gorditas o el negrismo.

En esta exposición, que abrirá sus puertas mañana viernes 24 a las 19:30, en el Museo Provincial, se encuentran obras de los escultores más representativos de la vanguardia cubana hasta nuestros días, obras en su mayoría catalogadas, por haber sido expuestas en los salones o exposiciones realizadas en La Habana y reproducidas en publicaciones y periódicos de esos años.

Para el propietario de la colección, José Julián Viñas, esta muestra será algo "muy novedoso" para el público onubense. "La escultura cubana es muy poco conocida, a pesar de la gran influencia de los escultores españoles, por lo que creo que será muy bien acogida en la capital onubense", señala Viñas.

De entre las piezas que se exhibirán durante el Otoño Cultural Iberoamericano gracias a la colaboración entre la Autoridad Portuaria y la Fundación Caja Rural del Sur, destacan las muestras del 'negrismo' y de las 'gorditas'.

El 'negrismo' comenzó posiblemente en Cuba, donde por primera vez se hacen esculturas de hombres y mujeres negras. Las realizaron artistas mestizos, como Teodoro Ramos Blanco (1902-1972) y Florencio Gelabert Pérez (1904-1995), que irrumpen en los años treinta con el tema negro o vertiente afrocubana, de un modo natural, nunca como un oportunismo o esnobismo, sino por una inclinación natural que los llevaba a desarrollar sus propias naturalidades artísticas.

Por otro lado, las 'gorditas', previas a la obra de Botero, también llamarán, a juicio del propietario de la colección, la atención del público onubense. Surgieron a partir de la influencia del escultor Bernard Reder a partir de su paso por Cuba en el año 1942. A partir de entonces se desarrolla uno de los períodos más notables de la escultura cubana, con esas figuras macizas, redondas, con muslos, brazos y pantorrillas rotundas, y que aunque resulte paradójico, tienen una gordura ligera y sólida. Es difícil incluso señalar la autoría de las obras, pues el gusto por esta estética fue tal que todos los escultores de la época realizaron trabajos con los mismos criterios, basados en la esfera y las formas curvas.

'La mujer cubana' alberga piezas únicas y valiosísimas, como 'Oblata', de Ramos Blanco, un busto realizado en mármol en los años 20 cargado de expresividad o 'Vida Interior', uno de los favoritos de Viñas, por "su suavidad", al igual que 'La danza', un bronce de un metro del que sólo hay dos piezas en el mundo, la de Viñas-Gil y la que permanece en el Museo de La Habana.

José Julián Viñas anima a la ciudadanía onubense a visitar la exposición en la que participa el Instituto de la Mujer, y que permanecerá abierta hasta el 28 de noviembre dentro de la programación del OCIb 2010, una iniciativa que el propietario de la colección considera "todo un acierto que debería imitarse en más lugares".

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