Una casa para el pensamiento

  • La Fundación María Zambrano cumple en este 2017 treinta años de su constitución en Vélez-Málaga con el mismo empeño en divulgar la figura y la obra de su titular en todo el mundo

Zambrano en Madrid, tras su regreso del exilio: los gatos siempre le hicieron compañía, especialmente en los momentos más difíciles. Zambrano en Madrid, tras su regreso del exilio: los gatos siempre le hicieron compañía, especialmente en los momentos más difíciles.

Zambrano en Madrid, tras su regreso del exilio: los gatos siempre le hicieron compañía, especialmente en los momentos más difíciles. / fundación maría zambrano

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A algunos les parecerá que sucedió ayer, pero fue en 1987 cuando se constituyó en Vélez-Málaga la Fundación Cultural María Zambrano. El 12 de junio de aquel año quedó formalmente alumbrada la institución con sede en el Palacio de Beniel (el edificio civil más importante del municipio, construido a comienzos del siglo XVII), la misma que acoge sus dependencias en la actualidad, así como buena parte de los enseres, manuscritos, fotografías, volúmenes y objetos que nutren el Museo María Zambrano. La institución fue inscrita en el Registro de Fundaciones de la Consejería de Cultura el 23 de mayo de 1988, muy poco después de que a María Zambrano, a la sazón primera presidenta de la entidad, le fuese concedido el Premio Cervantes. En gran medida, la puesta en marcha de la Fundación obedeció no sólo al empeño puesto por diversas administraciones en el regreso a España de la filósofa, acontecido, no sin dificultades, en 1984; también, más aún, al convencimiento de que la obra de María Zambrano (Vélez-Málaga, 1904 - Madrid, 1991), con títulos como Persona y democracia, El hombre y lo divino, Los sueños y el tiempo y Claros del bosque entre otros libros imprescindibles del pensamiento español del siglo XX, constituía un patrimonio digno de preservar y divulgar. Por eso, treinta años después, la Fundación María Zambrano obedece a las mismas directrices de sus orígenes: la "difusión y perduración del pensamiento y de la obra de María Zambrano", tal y como rezan sus estatutos. Algunos años después de su fundación, el patronato de la institución decidió crear el Centro de Estudios sobre el Exilio y darle cobijo en la misma sede; no en vano la filósofa había hecho de su particular exilio, prolongado durante medio siglo, causa y razón de su pensamiento.

Más allá, por tanto, de las ofrendas florales que cada 6 de febrero se llevan a cabo en la tumba de María Zambrano y su hermana Araceli en el cementerio de Vélez-Málaga, la Fundación desarrolla todos los años diversos programas académicos de investigación en torno a su titular. Este año, a cuenta de la efeméride, y tal y como anunció el mes pasado su director, Antonio Garrido Moraga, la actividad crecerá en correspondencia. El acontecimiento más importante en este sentido será la celebración del sexto Congreso Internacional sobre María Zambrano, que regresa así tras el parón de 2008 (hasta entonces los congresos se habían celebrado regularmente cada cuatro años desde 1990) y que será posible, en gran medida, gracias a la puesta al día de la institución en materia financiera (las fechas, eso sí, están aún por concretar). Las jornadas sobre el exilio, que se celebran habitualmente con carácter anual, contarán en este 2017 con dos convocatorias en el Centro de Estudios de la materia, mientras que la Semana Cultural de abril estará dedicada íntegramente a María Zambrano y la filosofía (con ciclos como el que revisará los nexos entre cine y pensamiento). Especial relevancia tiene la recuperación de la revista Antígona, publicación vinculada tradicionalmente a los Congresos Internacionales y cuyo último número, el quinto, apareció en 2008: la Fundación ha anunciado ya el lanzamiento del sexto este año aunque únicamente, eso sí, en formato digital. De cualquier forma, la reaparición de Antígona revestirá ya un cambio de orientación notable, con una vocación no tanto de prescripción académica como de lugar de encuentro de creadores y artistas con María Zambrano como inspiración primera. Precisamente, Garrido Moraga señaló como novedad especial para este año la incorporación a los programas de estudios relacionados ya no sólo con la filosofía, también con la poesía, el arte y la música; pues todas ellas abordó la veleña como motivos compartidos. En sus escritos la filosofía nunca fue una cuestión aparte, sino una expresión íntimamente unida a la poesía y a la creación poética.

El treinta aniversario de la Fundación, y a la espera de una nueva entrega de las Obras completas, revela así que, a pesar de las dificultades y desencuentros políticos, la institución está viva y dispuesta a recuperar el tiempo perdido. Este aliento renovado coincide con una mayor atención a la obra de su titular en universidades de todo el mundo: frente al rigor nietzscheano de Ortega, la filosofía de María Zambrano se ofrece hoy como un marco suficientemente permeable, sensible, rico y a la vez exigente para comprender un mundo que ha virado en la dirección que nadie esperaba. Como explica la doctora en Filosofía Marifé Santiago Bolaños, patrona de la Fundación, "la razón poética alumbra en María Zambrano los límites que hay que traspasar para alcanzar un mundo pacífico, y alumbra la soledad de quienes son excluidos por la historia". En semejante urgencia tiene la Fundación María Zambrano su mayor ocasión de futuro.

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