En la 'capilla sixtina' de España

  • El Museo de Bellas Artes enriqueció el "hito histórico" de la muestra 'Visión de España' con una conferencia organizada por Bancaja y el Grupo Joly sobre la génesis de la serie y la relación de Sorolla con Andalucía

El director del Bellas Artes de Sevilla, Antonio Álvarez, calificó la doble conferencia impartida ayer por Felipe Garín y Juan Fernández Lacomba de "magnífico complemento al hito central que es esta exposición única de Sorolla, cuyo récord de visitas no puede hacernos olvidar su condición de éxito artístico". Bancaja, la entidad que ha hecho posible que por primera y única vez puedan verse en España los lienzos que custodia la Hispanic Society de Nueva York, propició ayer con el Grupo Joly, editor de Diario de Sevilla, un foro sobre las claves artísticas de la serie de catorce lienzos realizada por el pintor valenciano.

La primera parte estuvo conducida por quien es, posiblemente, su máximo conocedor: el historiador Felipe Garín, ex director del Museo Nacional de Cerámica y del Museo del Prado. Este prestigioso investigador, responsable del traslado del Guernica de Picasso del Caserón del Buen Retiro al Reina Sofía en 1992, confesó ayer que su propuesta de traer a España el testamento artístico de Sorolla la hizo a instancias de Miguel Ángel Utrillas, de Bancaja, "quien me pidió ideas para inaugurar de una manera sonada la nueva sede de la Fundación en Valencia. Le dije que podíamos intentar traer los lienzos de la Hispanic Society, que visitaban al día una o cuatro personas, a veces ninguna, en su sede neoyorquina".

Aquel empeño que parecía imposible es, tres años después, una realidad "que en Sevilla han disfrutado ya más de 60.000 personas, una cifra que nos enorgullece porque para este grupo financiero invertir en cultura es mejorar la vida de los ciudadanos", manifestó Joaquín Holgado, director de la Unidad de Negocios de Bancaja.

Felipe Garín enriqueció su charla con curiosidades de su comisariado y del contexto en el recibió Sorolla en 1911 la encomienda de documentar las regiones de España para decorar con ellas la biblioteca de la Hispanic Society, "de donde tuvieron que salir arrolladas y embaladas porque no cabían por la puerta".

Muchas de esas anécdotas podemos conocerlas gracias a la correspondencia que Sorolla mantuvo con su esposa Clotilde, "en quien vertió todo el amor que no pudo dedicar a sus padres, fallecidos durante la epidemia de cólera que azotó Valencia".

Sus inicios humildes, "empezó desde muy abajo y tuvo una formación correcta gracias a becas como la Pensión de Roma, donde trabajó cuatro años", contrastarán años después con su éxito artístico y económico a partir de 1900, "cuando ganó con Triste herencia el Grand Prix del certamen internacional de París".

Garín también se refirió -un aspecto en el que profundizó luego González Lacomba- al desprecio que los autores de la Generación del 98 sintieron por Sorolla, con la excepción de Juan Ramón Jiménez. "Valle-Inclán y Unamuno fueron durísimos con él pero su Visión de España no es folklórica ni trasnochada. Está más cerca de la realidad de lo que pueda parecer hoy y es coincidente con la de otros pintores y escritores que trataron de contrarrestar el auge de la ciudad", subrayó.

Garín celebró que la obra de Sorolla, apartada de la dictadura de los ismos de la modernidad, "ha sido por fin revisada, poniéndose de relieve su calidad plástica y las bondades de su hedonismo luminoso. Los lienzos que vemos aquí dedicados a Elche y Ayamonte me parecen de lo mejor de la pintura europea del siglo XX", recalcó.

González Lacomba destacó la influencia de Manet en las pinceladas robustas y naturalistas de Sorolla. "Esta visión suya es también interior, su respuesta a la crisis del imperio que ha perdido las colonias y su alternativa a la España negra de Zuloaga. Una especie de Capilla Sixtina de España donde está presente Castilla -el gran tema del 98- enfrentada al sur y a la luz, al positivismo luminoso que él encontró en Andalucía".

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