"Me gusta buscar la palabra exacta y que cada canción sea única en su especie"

  • El Gran Teatro de Huelva recibe esta noche (21:00) a uno de los cantautores más relevantes, que presenta a los onubenses su último disco, 'Intemperie', en un recital que pone fin al Festival de Fotografía Latitudes

-Bienvenido de nuevo a Huelva. Conoce bien esta tierra.

-Gracias. Había actuado en el Gran Teatro hace tiempo. He estado aquí muchas veces de paseo. Es una tierra peculiar, mágica y en la que me siento íntimo. El mundo no existe en Huelva.

-Ahora llega con Intemperie bajo el brazo.

-En el concierto cantaré prácticamente todas las canciones del disco nuevo, pero también estarán otras que la gente pueda cantar conmigo. El repertorio dependerá, sobre todo, del calorcillo vuestro.

-El nuevo álbum, que vio la luz el pasado noviembre, está plagado de escepticismo, crítica, poesía, esperanza...

-Son 15 canciones, todas muy distintas. Una de ellas está sólo en iTunes, con estas moderneces de Internet; pero como se llama Banda aparte, pues está justificado (risas). Hay incluso una canción escrita en catalán, Somnis de la Plaça Rovira. Hablo el idioma y esa canción se la prometí al barrio donde nació mi padre, el de Gracia de Barcelona. También tengo otra dedicada al pueblo de Calanda (Teruel), donde nació Luis Buñuel. Me invitaron allí hace un par de años a romper la hora en Semana Santa, con 5.000 personas tocando tambores y bombos durante 28 horas. Sin parar. Entendí entonces por qué Buñuel era surrealista y, además, un poco sordo, porque con todos aquellos tambores... (risas). También hay canciones de amor.

-¿Cuál es el denominador común?

-Estos tiempos que vivimos de incertidumbre, donde la crisis no es sólo económica, sino de comunicación, educativa... Incluso política, porque ya no se sabe qué ideologías defienden los partidos: los de izquierdas se alían con los banqueros y el PP se junta con las pymes (más risas).

-Tremenda paradoja.

-Tremenda. Los países árabes se levantan cuando nadie lo esperaba, se derrumba el Capitalismo irracional de la especulación. Esto va más allá de una crisis. Es un final de era, de la Contemporánea que nació con la Revolución Francesa. No sé qué es lo que viene, si la era digital o la digicual, pero esta situación que vivimos impregna unas cuantas canciones del disco. Todo en clave de humor. El sentido del humor hace ver mejor las cosas, mantiene la distancia y la capacidad para observar mejor.

-¿Ve importante el papel del cantautor en tiempos de ruptura?

-No. Esto no lo resuelve ni Dios. Sólo invitamos a la reflexión, a parar un poco.

-¿Qué es lo que más le cabrea?

-La incapacidad del ser humano para aprender. Parece mentira que siga cometiendo las mismas imprudencias, estupideces, crímenes, guerras... Tropezamos, no dos veces con la misma piedra, sino infinitas. Me sorprende que no hayamos aprendido a convivir, a comprendernos y a disfrutar de la vida. Me cabrea la obsesión por la tecnología, como si de un dios se tratara. La llamo la Revolución Teocnológica (risas). Me enfurece esta vorágine hacia no se sabe dónde que nos lleva al desastre.

-¿Estallará una revolución?

-Creo que sí. Habría incluso que poner en cuestión si es el fin de la era cristiana. Con lo laicos que somos, ¿cómo puede ser que estemos viviendo en el 2011 del nacimiento de Cristo? Creo que van a cambiar muchas cosas, probablemente de manera violenta. La gente tiene una capacidad de resistencia limitada. Todavía estamos en la etapa Virgencita de Lourdes, no me muevo y que me quede como estoy. Pero si la dinámica sigue, creo que ni Virgen de Lourdes ni nada.

-Tras 42 años de carrera, 32 álbumes y 400 canciones, usted mantiene que no es docto en la maravillosa materia de crear canciones.

-Cada vez sé menos. Mi capacidad de entendimiento está llegando a su límite. La vida es un aprendizaje constante, porque siempre se cometen errores y 'de ellos se aprende. Todavía estoy en esa fase. A ver si algún siglo de estos lo hago un poco mejor.

-¿Cómo ha evolucionado artísticamente desde los 60?

-He caminado voluntariamente hacia lo esencial. Ahora voy al grano. Cada vez uso menos adjetivos.

-Es poeta, pintor, cineasta y músico. ¿En qué faceta se siente más libre?

-Intento ser todo eso que dices. Pero pintar es el acto más libre que hay. Escribir y hacer música es más complicado, hay que respetar un canon; el cine es muy costoso.

-¿Es disciplinado a la hora de componer?

-Odio la palabra disciplina, especialmente aplicada al arte. Lo que sí intento es ser riguroso. Soy muy autocrítico y no me concedo una canción que crea que no deba hacer. Me gusta buscar la palabra exacta, respetar métrica y rima, que música y texto vayan orgánicamente unidos y que la canción sea única en su especie.

-¿Qué música le acompaña en sus viajes?

-La clásica. O pongo la radio para escuchar noticias. No estoy demasiado atento al panorama musical. No me interesa, salvo algo que me dicen que escuche porque vale la pena.

-¿Por ejemplo?

-No querría dar nombres. Pero me gustan hasta algunos raperos: creo que son los nuevos trovadores.

-¿El mayor placer de la vida?

-Muchos. En especial, disfrutar de mi familia. Pintar, también: me calma mucho y me evita muchas horas de psicoanalista.

-¿Un libro?

-Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson. Es un cuento precioso que narra la dualidad del bicho humano, capaz de ser el mejor de los ángeles y el peor demonio.

-¿Un músico?

-Beethoven. También los jóvenes beethóvenes del siglo pasado, que fueron los Beatles. Y John Lennon.

-¿Un pintor?

-Dos. Velázquez y Goya. Uno es la cara y el otro, su cruz. Entre los dos componen el más genial pintor de la Historia.

-¿Un sueño por cumplir?

-Que llegue mañana y amanezca, que no es poco.

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