El bromista fracasado

CineBox Aqualon Puerto Huelva.- 'How to lose friends & alienate people'.- Producción: Reino Unido, 2008.- Duración: 110 minutos.- Dirección: Robert Weide.- Guión: Peter Straugham baso en el libro de Toby Young. Fotografía: Oliver Stapleton.- Música: David Arnold.- Montaje: David Freeman.- Intérpretes: Simon Pegg, Kristen Dunst, Jeff Bridges, Danny Huston, Gillian Anderson, Megan Fox, Miriam Margolyes, Bill Paterson, Max Minghella y Diana Kent.

Esta mezcla de biopic y comedia romántica, es más bien una vuelta a ese estilo irrespetuoso, provocador e irreverente que de vez en cuando cultiva el cine británico. A ello se une la personalidad del protagonista, el actor inglés Simon Pegg, que, como otros colegas suyos, tarta de abrirse camino en la cinematografía estadounidense. Aquí encarna a Leslie Young un astuto periodista londinense, amigo de las bromas, que recibe una inesperada llamada de Nueva York para que se incorpore como redactor de la revista Vanity Fair. Pero nada más iniciar su trabajo en la gran ciudad comienza toda una carrera de despropósitos al enfrentarse a su jefe, con el que no hay manera de entenderse, una tensa relación con una compañera de redacción y los devaneos con una ingenua estrella llamada Sophie Maes. Todo sin advertir que su verdadero amor es la colega con la que en principio no se entiende.

Si alguien esperara inicialmente que, tratándose del trabajo del protagonista y el tipo de publicación en la que desempeña su labor periodística, ofreciera, al menos, la rara posibilidad de que se pusiera en tela de juicio el periodismo cinematográfico, el mundo del espectáculo, las celebridades y famosos de este negocio y otros aspectos sobre los intereses económicos de esta tan traída y llevada profesión, que pierda toda esperanza, porque en el asunto no hay la más ligera penetración medianamente seria ni la intención incisiva, crítica o analítica sobre tal cuestión. Hubiera sido el mejor destino de la película pero es evidente que sus artífices no estaban por la labor y prefirieron dedicarse a aspectos más triviales.

Entonces la historia se desliza por los vericuetos fáciles y ligeros de la comedia romántica con un suave trasfondo crítico nada corrosivo y sin que la sangre llegue al río. Todo ello contiene, como consecuencia, toda una plétora de lugares comunes, de tópicos al por mayor y recursos propios del género, no aprovechando como debiera el argumento esgrimido en principio y que le proporcionaba escenario y motivos más que suficientes para entrometerse en los tormentosos y comprometidos escenarios del ámbito del espectáculo.

Robert B. Weide, cuya mejor referencia hasta ahora es la dirección de la serie televisiva El show de Larry David, ha seguido una ruta inversa a lo que el espectador más exigente hubiera deseado. Es decir se va de la introspección propia del llamado mundo del espectáculo, las publicaciones, los negocios, la controvertida profesión en suma, a los habituales enredos acomodaticios de la comedia romántica con una vulgar aventura amorosa de esas que cualquier espectador está adivinando a las primeras de cambio. En ese aspecto, la mal llamada Nueva York para principiantes, salvo raras ocasiones que nos brindan pasajes algo divertidos e ingeniosos, no pasa de ser el ejemplo más trivial, anodino y atrabiliario del género.

Sin duda lo más acertado o afortunado del pretexto lo constituye el reparto, encabezado en principio por Simon Pegg, que cumple oportunamente un cometido sin el cual todo sería más desdichado.

Con él la cada día más admirada Megan Fox, considerada actualmente la actriz más sexy del cine y a la que podemos ver en estos días en la película Transformers 2: La venganza de los caídos, que está en todas las carteleras. Con ellos el resto de un elenco que anima el conjunto y en el que encontramos a Kirsten Dunst y Gilliam Anderson, la agente Scully de la serie televisiva Expediente X.

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