Las atmósferas y ambientes de Nueva York en los paisajes de Pedro Rodríguez

  • El pintor onubense protagoniza la nueva muestra de Haurie

El pintor Pedro Rodríguez Garrido (Huelva, 1971) ha convertido la experiencia de sus viajes americanos en el hervidero de una actividad pictórica que el próximo jueves se presenta en la galería Haurie (c/ Guzmán el Bueno, 9). Veinticinco lienzos engrosan su primera muestra individual en esta sala sevillana. El rostro poliédrico de la ciudad de Nueva York, con sus rascacielos, tráfico y anuncios luminosos, es el tema elegido por este meticuloso creador que ostenta en su currículum los primeros premios del Certamen Nacional de Bellas Artes del Ateneo de Sevilla y del 44 Salón Nacional de pintura Ciudad de Ayamonte.

Rodríguez es, sobre todo, un creador de atmósferas. Un artista con un discurso propio que maneja con soltura el dibujo y el color. Su forma respetuosa y pausada de abordar la figuración trasluce la huella de sus maestros españoles: nombres como el onubense Enrique Romero Santana -asentado en Chicago y Medalla de Andalucía, cuya obra se reparte en colecciones de Nueva York, Chicago y en la de Carmen Thyssen- o como el también universal Antonio López. "En general, me siento deudor de todos los pintores que en España han tratado el tema urbano y cuyas obras he podido ver o asimilar en mayor o menor grado. Pero en los últimos años, el peso más fuerte en mi imaginario ha sido el de los pintores norteamericanos de ambientes urbanos, como Edward Hopper y Richard Estes", comenta por teléfono desde la capital onubense, donde tiene su estudio creativo.

Licenciado en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, Pedro Rodríguez se considera distante de la tendencia mayoritaria seguida por sus antiguos compañeros de aulas y caballetes de la calle Laraña. "Tras licenciarme en Sevilla emprendí mi camino en solitario, dedicando mi vida por completo a la pintura. No me considero dentro de ningún colectivo de artistas emergentes, la mayoría de mi promoción se dedicó a otras disciplinas", añade.

En la galería Haurie, Rodríguez prolonga una incursión en el paisaje urbano que comenzó hace ya varios años y que ha traducido a su paleta el colorido y las formas de ciudades como Roma, Venecia o París.

En esta ocasión, trabaja el óleo con raspados, empastes de color, veladuras y otros recursos para darle al lienzo unas texturas muy especiales. Esta suerte de técnica mixta humaniza y dota a los elementos más emblemáticos de la metrópolis neoyorquina de un singular lirismo. "En mi pintura predomina mucho el gris, estética y simbólicamente. Por eso me sirvo de motivos como los luminosos de neón o los míticos taxis amarillos para enriquecer cromáticamente estas obras", explica Rodríguez.

El onubense muestra en Haurie lo más reciente de su producción. Algunos de estos lienzos viajarán el próximo otoño a Madrid, con motivo de la exposición individual que le dedicará la galería Ángeles Penche.

El reconocimiento y proyección nacional de sus trabajos no le aparta, sin embargo, de su corazón onubense. "El viaje seguirá siendo una constante en mi vida y en mi obra. Pero en Huelva contamos con artistas de mucha calidad. Algunos han podido dedicarse de lleno al mundo del arte y otros combinan la pintura con la docencia en institutos o academias de arte. Pienso, por ejemplo, en nombres como Juan Carlos Castro Crespo, un enorme artista, o como Víctor Pulido. También es muy interesante la escuela de Ayamonte, donde trabajan pintores como Rafael Oliva y Florencio Aguilera", asevera.

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