Los poetas andaluces rinden homenaje a Miguel Hernández en su cárcel de Rosal

  • El pueblo que vivió el apresamiento del autor de Vientos del Pueblo recuerda su presencia en el 68 aniversario de su muerte · Los alcaldes hispano lusos participaron en los actos conmemorativos

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Más de medio centenar de poetas, procedentes de Sevilla, Cádiz, Córdoba, Málaga y de la Sierra y Costa onubenses, se congregaron el pasado fin de semana en la Plaza del Ayuntamiento de Rosal para, con su presencia y poemas, conmemorar la muerte de Miguel Hernández, ocurrida el 28 de marzo de 1942 en el centro penitenciario de Alicante, en un intento de trazar un arco iris lírico y hernandiano desde su primera cárcel rosaleña a su última cárcel alicantina.

En la Plaza de España, adornada de grandes lienzos con fotos y poemas del poeta oleolano, el alcalde, Ramón Márquez Benítez, junto a la alcaldesa de Vila Verde de Ficalho y alcalde de Santo Aleixo, ambas localidades portuguesas relacionadas con el paso y apresamiento de Miguel en Portugal, recibieron a los numerosos poetas invitados, trasladándose posteriormente a la antigua prisión, transformada en 1990 en Casa de Cultura y actualmente en Centro de Interpretación Miguel Hernández.

Tras recorrer sus dependencias, Márquez Benítez, junto a los alcaldes portugueses, depositaron un soberbio ramo de 28 rosas rojas sobre el camastro que ocupara Miguel durante los ocho días de mayo de 1939 en los que estuvo prisionero en esta prisión.

El alcalde rosaleño, emocionado, citó unos versos de la elegía a Ramón Sigé: "… y siento más tu muerte que mi vida". A continuación, el coordinador, Augusto Thassio, leyó la dedicatoria que Miguel dedicara a su amigo Vicente Aleixandre en Vientos del pueblo, y algunos de los poetas asistentes recitaron poemas carcelarios, en los que la amargura y sufrimiento de Miguel Hernández arrebató a todos.

Una vez finalizadas la ofrenda floral y lírica lectura se desplazaron, cruzando la ya invalidada frontera, hasta Vila Verde de Ficalho, donde las autoridades lusas depositaron un artístico centro de flores junto al monolito levantado en honor del poeta alicantino en 1992, mientras un grupo coral, compuesto íntegramente por mujeres mayores portuguesas, cantaba canciones populares, generalmente tristes según su referente de maltratados campesinos.

El grupo se acercó hasta una plaza recientemente inaugurada con el nombre de Miguel Hernández, donde su alcaldesa agradeció a todos el afecto compartido por el recordado poeta y su satisfacción de que cada aniversario de su muerte lo sintieran cada vez más vivo.

Los colectivos literarios y asociaciones culturales que respaldaron el homenaje a Miguel Hernández fueron Surcos y Noches del Baratillo, de Sevilla; Itimad, de Málaga, Santaella, de Córdoba, Jerez de la Frontera, Huebra, de la Sierra de Aracena, y Poetas Suicidas, de Punta Umbría, ambas onubenses, así como muchos independientes que se desplazaron de nuevo a Rosal y allí, en el Centro de Interpretación, leyeron poemas personales que serán publicados en una antología con el título de Poetas con Miguel Hernández en Rosal de la Frontera.

El alcalde, Ramón Márquez, agradeció a los participantes y asociaciones su colaboración, a la vez que les ofreció la antigua cárcel para cuantas manifestaciones culturales y literarias precisaran.

Este encuentro de poetas hernandianos forma parte de los numerosísimos actos que el Ayuntamiento de Rosal (primera cárcel de Miguel Hernández) organiza para la celebración del I Centenario del nacimiento del poeta.

La figura de Miguel Hernández es muy querida en la Sierra de Huelva, donde su presencia aun se siente en forma de poemas y nombres de colegios y centros.

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