Las actitudes inapropiadas

  • El CAAC expone por primera vez en España el trabajo incorrecto y brillante de la creadora iraní Tala Madani

En Brown Christmas, una de las obras de Tala Madani, tres hombres que visten coloridos bañadores que contrastan con el tono gris del fondo mantienen la misma posición; apoyan las manos en el suelo y levantan una de las piernas, como atletas que se enfrentan a su gimnasia aunque se entreguen al mismo, chocante, ritual: sale de ellos, de sus anos, una sustancia marrón que da forma a un árbol de navidad. La silueta de otra planta concebida para celebrar las mismas fechas centra el cuadro Set Dressing, en el que unos niños -Peter y Jane, protagonistas de los libros Learn to Read de la editorial Ladybird, con los que Madani, nacida en Irán, empezó a aprender inglés cuando se mudó a Estados Unidos- adornan un árbol con unos inquietantes hombrecillos de los que salen hilillos del color del excremento que parecen formar guirnaldas. La grotesca visión que ofrece de esas vacaciones entrañables es sólo un ejemplo del espíritu subversivo y el humor díscolo que mueve a la artista iraní, que expone su obra hasta el 24 de agosto en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

Retroproyección, muestra organizada por el CAAC junto al Nottingham Contemporary, por donde ya pasó entre enero y marzo esta colección, presenta por primera vez en España el trabajo de Madani, a través de 41 pinturas fechadas en los últimos cinco años y una decena de piezas de animación. Pese a su tendencia a la caricatura y a mostrar a sus personajes -habitualmente hombrecillos regordetes, cómicos y lastimosamente entrañables a partes iguales- en trazos superficiales, la autora analiza en su producción asuntos como la tiranía de la masculinidad o las relaciones de poder, y se nutre de un sinfín de referencias artísticas. El director del CAAC, Juan Antonio Álvarez Reyes, cita a nombres tan dispares como Goya, Robert Crumb, Morris Louis, Sylvia Sleigh o Jackson Pollock, y explica que los fluidos que plasma Madani en sus piezas -el semen, el vómito, la orina y los excrementos- remitirían a Marcel Duchamp, Piero Manzoni y Andy Warhol. Nombres a los que ella añadió las ilustraciones de la revista satírica azerí Molla Nasreddin, una publicación que como hace Madani ofrecía una visión del mundo desde el humor, reivindicaba los derechos de las mujeres y mantenía una postura anticlerical.

Sobre su preferencia por dibujar hombres, a los que retrata en actitudes inapropiadas, Madani argumenta que "representar mujeres es más complicado, aunque en realidad los tipos que dibujo podrían pasar por ellas sólo con que les pusiera pelo o algún rasgo femenino. Pero yo no quería eso, estaba interesada en comprobar qué pasa cuándo los hombres están solos en la escena", apunta la autora, capaz de hablar de la búsqueda de una iluminación espiritual o del peso de las represiones. Unos asuntos que cuestiona en las antípodas de lo elitista, en su propósito de dignificar los materiales de la baja cultura. Su paso a la animación, en la que crea miniaturas corrosivas e impactantes, se debe a su interés por "llegar al público de una manera más directa. Estaba atraída en añadir tiempo y movimiento a la pintura, pero también quería que más gente accediera a mi trabajo, y eso es algo que puede ocurrir al difundir los vídeos en internet".

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