amaral. grupo de rock

"No estamos aquí para aceptar los cánones de la industria del espectáculo"

  • La banda presentará su último disco, 'Nocturnal', el 18 de junio en Málaga, en la primera visita de una gira que la llevará también a Vejer, en agosto, y Granada, a finales de septiembre

Después de un primer tramo en Latinoamérica y en diversas ciudades españolas con éxito, Amaral llegará de la mano de su gira Nocturnal al Auditorio Municipal de Málaga el próximo 18 de junio, en la que será la primera de sus actuaciones en Andalucía en el marcos de esta gira, también con parada en Vejer de la Frontera el 9 de agosto en el Boelo Sun Festival y a finales de septiembre en el Granada Sound de la capital nazarí. El dúo se presentará con una formación que incluye a Toni Toledo (batería), Ricardo Esteban (bajo) y Tomás Virgós (teclados).

-¿Cómo ha sido la respuesta del público en los primeros conciertos de la gira? ¿Han encontrado lo que esperaban?

-Juan Aguirre (JA): Estamos muy agradecidos. Se ha portado todo el mundo con mucha generosidad, especialmente ante un disco autogestionado como el nuestro. Cuando compruebas que hay gente que comparte tu manera de pensar y hacer las cosas, nuestra única respuesta sólo puede ser tocar lo mejor posible y hacer los mejores conciertos que podamos.

-Nocturnal presenta un refuerzo de las bases, con sonidos muy contundentes en bajo y batería. ¿Fue muy difícil trasladar el material al directo?

-Eva Amaral (EA): Cuando terminamos de grabar el disco nos surgieron muchas dudas sobre cómo podíamos llevar lo que habíamos hecho al escenario, pero finalmente ha sido todo mucho más sencillo de lo que imaginábamos. Cuando empezamos a ensayar con los músicos comprendimos que lo único que había que hacer era dejar aire en el desarrollo de las canciones nuevas, porque, como dices, la base rítmica es fundamental en ellas. A partir de aquí, los sintetizadores y las guitarras de Juan aportan la electricidad necesaria. Estamos muy contentos con el sonido que hemos conseguido. Todo va creciendo día a día. De hecho, el setlist no está cerrado ni mucho menos, va cambiando conforme nos apetece.

-¿Y cómo han integrado en ese setlist las canciones nuevas junto a las anteriores?

-JA: Ha sido más bien una cuestión impulsiva e irracional. Nos limitábamos a incluir una canción y señalar cuál nos apetecía tocar después. La labor ha sido por tanto muy hedonista, muy física. Pero es que, en general, nuestra forma de trabajar tiene menos que ver con lo racional que con lo impulsivo. Damos vía libre a nuestra vena más caótica y libertaria. La puesta en escena responde a esa misma idea física. La batería, por ejemplo, está en primera línea, lo que ha resultado muy liberador, un poco como la idea que se tiene en la adolescencia de lo que debe ser tocar una batería. Hay una dosis de sofisticación, porque ya no somos niños, pero queríamos respetar la ferocidad de la primera toma, de lo que significa subir el volumen y empezar a tocar. Tenemos claro que para salir a tocar cada vez hay que recuperar esa energía primeriza, como una catarsis. La rutina no se lleva bien con la música. Desde luego, no estamos aquí para aceptar los cánones de la industria del espectáculo. Siempre nos hemos visto fuera de eso. Y queremos que los conciertos sean reflejos de ese espíritu.

-¿El ensamblaje de la banda para los conciertos fue inmediato o hubo que limar un poco?

-EA: Ha sido fácil porque ya nos conocíamos. Toni, el batería, tocó en la gira anterior y también ha participado en el disco, así que la conexión con él ha sido inmediata. Tomás también grabó algunos teclados en el disco, y aunque con Ricardo es la primera vez que trabajamos, es un músico tan excepcional que apenas han hecho falta palabras para entendernos.

-En la gira vuelven a combinar festivales con conciertos propios. ¿Dónde tocan más a gusto?

-JA: Esta vez visitamos pocos festivales. Hemos tocado en el SOS de Murcia, estaremos en el Granada Sound en septiembre y poco más. Por lo general estamos cómodos en los festivales, es un ambiente que nos gusta. La única premisa que pedimos cuando actuamos en festivales es que el sonido sea bueno, que podamos hacer un buen concierto con la garantía de que se podrá disfrutar igual de bien en la última fila.

-En una entrevista por el lanzamiento de Nocturnal me comentaba Juan: "Es ahora cuanto tenemos la sensación de estar en el principio de algo". ¿Qué creen que les deparará este comienzo?

-JA: Si te dije eso fue porque pensamos que estamos continuamente en una especie de viaje, o de aprendizaje, y no miramos mucho lo que hemos hecho. Para una banda, la sensación de estar siempre ante una página en blanco que tienes que llenar es positiva. Lo que hicimos antes estuvo bien, lo disfrutamos y el público también, pero desde que empezamos tocando en bares en Zaragoza nuestra filosofía es el aquí y el ahora, a ver qué podemos hacer. Para nosotros no tiene sentido la meta sino el viaje, la página en blanco a la que volvemos una y otra vez.

-A pesar del éxito, ¿se sienten parte de la periferia por hacer rock en estos tiempos?

-JA: Es que lo mejor que podemos hacer es colocarnos en la periferia de la cultura del entretenimiento y observar desde ahí. Aunque tu música tenga una buena acogida, si te sigues colocando lejos de la corriente principal, por convicción personal, siempre tendrás más ocasiones de aprender y crecer. Tenemos la vocación de que la música nos preceda. Hemos llegado a mucha gente de manera imprevista, pero insisto, seguimos mirando desde fuera.

-EA: El hecho de coger una guitarra y empezar a hacer canciones, en lugar de compartir tus inquietudes sin más con la gente que tienes al lado, ya es un sí un fenómeno bastante outsider. Es una actividad que va a contracorriente, porque de hecho todo el mundo te recomienda que lo dejes y dediques el tiempo a hacer cosas de provecho. Nosotros hemos escuchado estos consejos durante muchos años. Y aquí seguimos.

-Se lo preguntaba porque tal vez el rock no ha sabido garantizarse un relevo generacional. A finales de los 80 muchos adolescentes descubrieron a los Pixies, pero quienes han empezado a escuchar a Arcade Fire en la última década ya tenían más edad. ¿Les preocupa que el rock llegue a quedarse sin público, que simplemente deje de interesar?

-JA: No, creo que la música a un volumen atronador implica una liberación física que la gente va a seguir necesitando. Y me refiero a gente de diferentes extracciones e idiomas. Todo tipo de gente.

-EA: Pero hay que pensar que no sólo está el rock. De hecho, quienes hacemos rock hemos tenido muchas veces una venda en los ojos a la hora de interesarnos por otras músicas. También están el flamenco o la electrónica. Músicas que transmiten emociones y mueven a mucha gente. Y luego hay gente que mezcla todo eso. Creo que el momento actual es muy interesante. Se están rompiendo barreras. Hay más caminos además de las guitarras.

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