La acción que no cesa

La incorporación de The Amazing Spider.Man, la última versión del hombre araña, otro de los superhéroes de la Marvel que renuevan su fantástica historia cada cierto tiempo en la pantalla, actualizando un mito para un público numeroso que parece necesitar de la persuasión de estos personajes fabulosos, convertidos en leyendas de nuestro tiempo, pone de relieve una vez más la poderosa fuerza de la acción como atractivo singular para una gran mayoría de espectadores.

Esa apuesta por un cine comercial es el motivo fundamental para captar rápidamente al público y lo consigue apostando fuerte por la acción, suprema sugestión de un número ingente de espectadores, incapaces a veces de otros estímulos a través de la simple reflexión. Es el caso, por ejemplo, de una acción de carácter más dramático en este caso a través de los resortes del terror, un incentivo bastante apreciado por muchos espectadores, seguidores fieles de este género. La misma cartelera nos ofrece un título que podemos incluir en este capítulo, si consideramos así la película El enigma del cuervo (2012), que articula con una atrayente estética toda una angustiosa pesadilla como consecuencia de la conversión del famoso escritor y poeta Edgar Allan Poe en un investigador de los crímenes de un asesino en serie que ejecutaba sus homicidios inspirándose en sus relatos. De las distintas versiones de sus narraciones nos hemos venido ocupando en los últimos días.

No digamos cuando se trata de la ficción dibujada. Cuando las viñetas o el cómic, se transforman en la dinámica incontinencia de las imágenes cinematográficas, lo que le permite convertir al protagonista, un tipo excepcional, en un ejecutor expeditivo en cuanto advierte que posee increíbles facultades para imponerse a todo el que se le ponga por delante. También de ello tenemos un notable ejemplo en nuestra cartelera actual, que además es un éxito sobre todo para los más pequeños espectadores. Me refiero a Ice Age 4: La formación de los continentes, que con el protagonismo espectacular de la famosa ardilla Scrat y sus simpáticos compinches en una nueva aventura -ahora en 3D- nos llevan desde su territorio natural a la transformación de los continentes que hoy conocemos.

Pero si de acción hablamos hemos de incluir otro título donde la acción es también trepidante y perturbadora: MS1: Máxima seguridad (2012), cuyo resultado definitivo es la clásica película de Luc Besson, responsable de títulos tan destacados como El profesional (1994) y El quinto elemento (1997), productor, guionista y realizador que ha logrado internacionalizar el cine francés, conquistando las poderosas productoras mundiales. En esta película recurre a la acción como argumento de máxima potencia al alcance del espectador más generalizado. No hace más que repasar las claves de esa cinematografía tan prodigada por Hollywood. Una narrativa para video-consola, violencia a raudales, personajes de artificio y los instrumentos más atractivos para un público poco exigente que engrosa asombrosamente la taquilla.

Incluso cuando compongo estas líneas en algunas salas se mantienen todavía otros títulos que hacen de la acción su más sugestiva atracción como son Men in Black 3 (2012), Los vengadores (2012) y hasta Blancanieves y la leyenda del cazador (2012), una de las películas más taquilleros del momento.

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