Los abismos de la mente

Multicines La Dehesa Islantilla, CineBox Aqualon Puerto Huelva, El Condado Cinemas 7 y Al Andalus Ayamonte y Punta Umbría.- T.O.: 'Shutter Island'.- Producción: Estados Unidos, 2009.- Duración: 139 minutos.- Dirección: Martin Scorsese.- Guión: Laeta Kalogridis basado en la novela de Dennis Lehane.- Fotografía: Robert Richardson.- Montaje: Thelma Schoonmaker.- Diseño de producción: Dante Ferretti.- Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Michelle Williams, Patricia Clarkson, Max Von Sydow, Jackie Earle Haley, Emily Mortimer

Es cierto que toda una carrera no puede justificar un tropiezo, una especie de desliz en una perspectiva modélica. Pudiera pensarse así de esta película de Martin Scorsese, en una ejecutoria que contiene títulos como Taxi driver (1976) y Toro salvaje (1980), por citar sólo dos obras modélicas en una filmografía envidiable. Tras el éxito de Infiltrados (2006), sorprendentemente su único Oscar en su larga trayectoria, ha vuelto con lo que solemos llamar un thriller psicológico basado en la novela de Dennis Lehane, que no es ni más ni menos que esa clásica aventura de intriga maniquea; es decir, un nuevo enfrentamiento de buenos y malos o de policías y ladrones como siempre o casi siempre. No es el cuento lo que importa, sino la forma de contarlo lo que nos interesa.

Lo que Martin Scorsese considera un homenaje al pintor francés Georges Braque, como es sabido uno de los padres del cubismo, es una historia situada en los años cincuenta cuando dos policías federales llegan en un barco al Hospital Aschecliffe, en la isla de Shutter, cerca de Boston, habilitado para los más peligrosos criminales del país en estado demencial. Está encargado de investigar la fuga de esa fortaleza penitenciaria de una amenazadora asesina que ha conseguido forzar las rigurosas medidas de seguridad del establecimiento. Lo que en principio se considera una misión rutinaria se convierte pronto en una compleja misión agravada por las confusas declaraciones del director de la prisión, un motín de los internos y un devastado huracán que se cierne sobre tan espantoso paraje.

Vemos que Martin Scorsese aparta sensiblemente de los parámetros que suelen informar sus películas. Es decir no es el realizador de otras ocasiones con todas sus consecuencias. En este caso el realizador se enfrenta a una trama en la que junto a los elementos habituales de la intriga psicológica se cruzan las líneas sinuosas del misterio, componiendo una especie de puzzle en el que la acción nos sumerge en los siniestros abismos de la mente. Conjugando los propios demonios interiores del autor -me refiero al de la película-, más los de los propios personajes, más los fantasmas de la conspiración y los instintos personales de la fugitiva, la propia situación del centro hospitalario y sus complejos clínicos, componen, además de un guión barroco y recargado, una puesta en escena en la que a veces hay demasiadas cuerda para un violín. Lo mejor, quizás, sea su adscripción al género de terror gótico y psicológico donde se combinan estilos que nos recuerdan a los mejores realizadores de esta especie cinematográfica.

Con todo hay un cierto abuso de flash-backs e inserciones que crispan el relato e instrumentan ese mundo interior del protagonista: recuerdos, sensaciones oníricas, pesadillas, alucinaciones, fantasmas y todo un repertorio de efectos visuales como una especie de terror existencialista, pero que a su manera sitúa a Scorsese en una latitud inesperada y en la órbita de un cine con más concesiones de las que esperábamos y deseábamos. Buen trabajo interpretativo, sobre todo de Leonardo de Caprio, por su esfuerzo en el acercamiento máximo al personaje pero también de un gran plantel de secundarios y un espléndido diseño de producción de Dante Ferretti, fiel a Scorsese y multipremiado, exhibiendo brillantemente el genio latino y su sensibilidad.

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