Manuel Garrido Palacios. Escritor

"Voy renaciendo cada vez, a través de cada película, de cada libro"

  • Miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española de Nueva York, le gustaría perderse en el Louvre

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-Lugar y fecha de nacimiento.

-Nací en este lugar redondo llamado Tierra un día cualquiera de primavera. Esos son los datos que me gustan, sin lugar y sin fecha, y no deseo cambiarlos. Luego nací cuando hice mi primera película, volví a nacer cuando publiqué mi primer libro y así voy, renaciendo cada vez. No tengo más remedio que dar gracias a la vida por el trato que he recibido de ella. Como dice Chavela: que me ha dado tanto.

-Otros lugares en los que vivió.

-Todos los continentes posibles, todos los pueblos posibles. Siempre que me paro a pensar dónde estoy, me veo en un aeropuerto. Vivir las distintas culturas es residir en ellas, beber de ellas, hacerte como persona. Entre vuelo y vuelo se pisa suelo, se ordena el material y a seguir sin perder de vista el Norte. Dice un refrán de Asturias que no es donde naces, sino donde paces.

-Personajes que lo han marcado.

-Unas veces el ser más humilde de la aldea más perdida en la selva (Bombay), que me ofrecía su comida, que era lo que poseía, y otras veces personas que movían grandes colectivos, como la Madre Teresa en Calcuta. En cuanto a conocer porque he escrito sobre ellos están Ravi Chankar, Valentón González el Campesino, mr. Baw, director de la Unesco, etc. Y a título de maestros, los libros: los viajes y don Julio Caro Baroja. De todo y de todos he aprendido cosas esenciales.

-¿Cuándo se inició en cine y televisión?

-Mi trabajo ha sido hacer cine para televisión. Mucho celuloide, mucho sonido directo, mucho montaje y sala de mezclas. Luego las circunstancias me hicieron estudiar los formatos puramente televisivos. Ninguno es peor ni mejor. El medio es según lo que hagas con él. Sólo hay obras buenas y obras malas, se hagan en cualquier formato.

-¿Qué obras de televisión ha realizado?

-Documentales y dramáticas. Series largas en las que aprendí más de lo que a primera vista preveía. Me sirvió.

-¿Por qué le atrajeron los filmes etnográficos?

-Mi formación en la Etnografía, unido al lenguaje cinematográfico. Por una parte, investigación pura y dura; por otra, la puesta en escena. Transformar ideas y palabras en imágenes. Un privilegio impagable.

-¿Cómo se inició en la escritura?.

-Nací en ella. Lo primero que hice en mi vida fue escribir. Conservo papeles con canciones de mis nueve años. Luego vino un periodo de formación y seguí escribiendo, esta vez, guiones para otros directores, hasta que me puse a dirigir mis propias historias. De todas formas, una película es una transcripción a imágenes de lo que antes has escrito. Me inicié con la palabra y con ella sigo. Lo de la televisión quedó atrás y lo de escribir tomó rango en mi vida.

-¿Qué obras ha escrito en castellano?

-No las he contado, pero se acercan al medio centenar entre obra etnográfica, viajes y literatura.

-¿Cómo aprende francés para poder escribir?

-Yo no aprendo francés. Me traducen. Lo mismo que no aprendo japonés y me traducen. O inglés, o portugués o chino. Mi literatura es en español. Los idiomas no maternos se hablan para ir y venir, pero la traducción de una obra merece un conocimiento profundo del idioma además de una gracia literaria que no mate la que trae la obra de origen.

-¿Qué libros ha publicado en francés?

-Como digo, he publicado en inglés, japonés, portugués y francés, siempre traducido por expertos. Si te refieres al francés, he publicado dos y otro que está en puertas. El compromiso es para la obra literaria completa. Hay gente por el mundo que un día lee tus cosas y te propone editarlas aquí o allá. Un editor francés leyó mis tres novelas publicadas en Palma de Mallorca y las quiso para L'Harmattan, de Paris. Y ahí estoy. Acaba de salir Le faiseur de pluie y no debe de ir mal cuando a un mes de su aparición podría reeditarse. Antes salió en la misma editorial L'Abandonnoir.

-¿Cómo alterna la escritura con la televisión?

-No la alterno. Solamente escribo. No hago televisión. A veces un amigo me pide que retoque algo que ha filmado (ayer mismo) y lo hago con gusto, pero no pierdo tiempo. Si dura más de un día, lo pienso. Esto es, cucharada y paso atrás. Toco algún guión que me llega. Me divierte hacerlo y si en algo ayudo, mejor.

-¿Qué está preparando ahora?

-La cuarta novela en español, ya comprometida también en francés. Cada obra siempre ha de ser en tu ánimo tu primera obra. Y en este caso tengo el entusiasmo alto. Y la 3ª edición de mi Diccionario de palabras de andar por casa, que espero que salga en breve.

-¿Por qué no presenta sus libros en Huelva?

-Bueno, eso ya no depende de mí. Mandan las editoriales y ellas te organizan un circuito. Ahora vengo de Mallorca, París, Londres y algo más. Tiempo habrá.

-¿Escribe también poesía?

-Bastante. Pero no la publico. La poesía es desnudar el alma y no tengo en mis planes hacerlo.

-Ha recibido premios...

-Más de los que merezco. Me gustan todos, pero les tengo especial cariño al Premio Borges de Literatura (Los Ángeles, USA), al Golden Harp al mejor guión cinematográfico (Dublin, Irlanda) y al del Festival de Moscú. Otros premios han sido el Nacional, el Ondas, el Marathón, etc.

-Pertenece a la Academia Norteamericana de la Lengua Española de Nueva York. ¿Le da mucho trabajo?

-Todos los miembros de las 22 academias, cuya madre es la RAE, recibimos casi a diario las distintas consultas a las que debemos responder para esta o aquella publicación. Es trabajo, sin duda, pero vuelve a ser un privilegio llevarlo a cabo y saber que has participado en los diccionarios, en la Gramática y en cuanto se publica de esta índole. Lo último ha sido un estudio del paso de Gabriela Mistral por Nueva York. Yo seguí ese paso, como el de Virginia Woolf, Neruda y tantas personas que nos dieron lo mejor de sí: su saber. La Academia de Nueva York la dirigió hasta su muerte mi amigo, el Dr. Odón Betanzos.

-Le gusta…

-Perderme en el Louvre, en la National, en el Museo Británico, en Florencia, en La Alberca, en Cudillero, almorzar en Tavira, estar en Monchique, bajar el Nilo en faluca… ; en suma, vivir.

-¿Le tienta la política?

- En absoluto.

-¿Qué no le he preguntado que quiera contar?

-La verdad es que estoy tan metido en estos dias en la corrección de la cuarta novela, que parece que todo se lo haya contado a sus páginas. Y de hecho creo que ha sido así, hasta ahora, claro. Ha sido una entrevista cómoda, amable.

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