Vientos de esperanza y torería

Diez años espacian en el tiempo, el último éxito conseguido en ese ruedo iliplense por Víctor Puerto ante un excelente cinqueño de Diego Garrido y el que ayer rubricó con soltura y buenas maneras otro Emilio Silvera, dispuesto a conseguir laureles en los ruedos, y que se marchó junto a sus compañeros de terna camino de la Puerta Grande pero con la victoria moral que dan esas cuatro orejas y un rabo conseguidas ante un lote terciado de carnes pero picante en su fondo, que le prestó emoción a todo lo que hizo el joven torero onubense frente a el.

Encandiló Silvera por muchas circunstancias, pero por encima de esas cualidades de rabia y disposición que debe tener un novillero, lo hizo porque sobre el albero ha mostrado tres pasos más allá de la última actuación que se le recuerda. Necesita tiempo, sí, pero el que va teniendo lo aprovecha y lo aplica en la plaza con una rotundidad que da gloria. Faena importante a su primero por el pitón derecho aprovechando que el novillo se entusiasmó a meter la cara con franquía ante un torero que le fue pudiendo poco a poco con una saber estar que dice mucho de por donde viene caminando este nuevo Silvera que volvió a cuajar al natural un excelente recital de toreo frente al sexto. Terciado de carnes, el bicho fue una avispa que se arrancaba sin descanso. Tres veces saltó por los aires el traje azabache que llevaba dentro al torero. Otras tres volvió a levantarse y a calar los pies sobre el albero para enjaretar rotundo un toreo al natural de mucha verdad. Tanta como disposición y entendimiento le había puesto Emilio a ese toreo de capote, esperando, marcando el tiempo del temple que pedía el novillo. Una delicia ver tanta torería encauzando una tarde que suena a triunfo certero.

Tarde bonita, además de todo lo anterior, porque Huelva tiene toreros para hacer un cartel y también porque las sensaciones que dejaron tres novilleros de la tierra suenan con buen son, cuando uno anda tecleando a estas horas de la noche recordando también el legítimo triunfo que tanto Juan Ramón Jiménez como Alejandro Conquero fraguaron frente a sendos lotes de dispar condición.

Resaltó la poca fuerza sobre la clase del que abrió plaza y con el Juan Ramón Jiménez tuvo un comienzo inspirado y con buen son llevando el muletazo bien cosido a la nobleza del buen pitón derecho del novillo. Fue la mejor fase de un toreo que iba poco a poco engarzando en el éxito una faena que se vino un poco abajo por un pitón izquierdo que no terminó de entregar la buena clase que esperaba el torero y que tampoco arregló la espada instantes después.

Pero la pelea estaba marcada para cuando saltó el cuarto a la arena. Un bicho con apariencia de eral cuajado frente al que Juan Ramón conquistó el sitio con una faena de mucha verdad y pundonor por aprovechar lo poco que regaló de bueno por el pitón diestro un novillo que rebuscaba con afán por el izquierdo. Ganó sin ambigüedades el novillero y en ello le va la ley de esa Puerta Grande.

Poca lealtad le tuvo el quinto a Conquero. Tanta como casi ninguna. Más engallado, en torito, pidiendo papeles, la pelea no daba para exquisiteces y Alejandro capeó el temporal, en novillero. La demora de una espada que tardó en encontrar sitio sobre el morrillo de un toro que nunca entregó la cuchara dejó el conjunto sin otro premio con el que adornar la excelente faena a su primero, con la que sí se encontró a gusto Conquero. El novillo de más clase llegó templadito y con buen tranco hasta los dominios de la muleta de Conquero y ahí no hubo ambigüedad ninguna para confiar que la bondad de una embestida honda y larga y el buen oficio del torero iban a deparar un conjunto lleno de armonía, templanza que llegó en buena forma por el pitón izquierdo.

Bien de principio a fin con la mano zurda que brilló con fuerza ligando y entendiendo muy bien ese temple que tenia dentro el de Garzón. Distancia, temple y disposición para ligar con torería lo mejor de su actuación. Bajó algo por la derecha la clase del novillo, pero ni por esas le perdió Conquero el hilo a una faena que tuvo muchos buenos argumentos y que además rubricó de nuevo por la izquierda y la rotundidad de una estocada que bastó para concretar un triunfo que después le abriría el camino de la Puerta Grande.

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