Vargas Llosa rinde homenaje a la función civilizadora de la literatura

  • El escritor y la actriz Aitana Sánchez-Gijón estrenan en Andalucía su versión teatral de 'Las mil y una noches' · El montaje, que dirige Joan Ollé, se representa hoy y mañana en la Fundación Tres Culturas

En el mundo árabe, los cuentos recopilados en Las mil y una noches fueron considerados durante siglos como literatura menor y chabacana, hasta que el prestigio alcanzado por las traducciones de orientalistas como Edward Lane y Richard Burton les mereció allí también la consideración de texto clásico. A estos intrincados y recónditos orígenes de la obra, que compite con la Biblia y la producción de Shakespeare en ser la más adaptada de la historia, se refirió ayer el escritor Mario Vargas Llosa en la Fundación Tres Culturas. Y es que, durante hoy y mañana, las celosías y taraceas del pabellón de Marruecos acompañarán la adaptación teatral que de distintos pasajes de la obra ha escrito el autor de Conversación en la catedral, que además la interpreta junto a la actriz Aitana Sánchez-Gijón en el tercer maridaje escénico de ambos, tras La verdad de las mentiras y Odiseo y Penélope.

Con escenografía de Eduardo Arroyo y dirección de Joan Ollé, el montaje de Vargas Llosa constituye "mi versión minimalista y personal de un corpus literario que carece de un texto canónico como sí tienen El Quijote o La divina comedia. Se trata de recopilaciones tardías del siglo XIX de cuentos de origen árabe, persa, chino e indio que circulaban por todo el Oriente desde el siglo IX". De cómo la bella Sherezade se zafa con sus cuentos de la cimitarra de un marido con alma de verdugo hay múltiples versiones.

"Ello es debido, por un lado, a que los orientalistas occidentales tradujeron manuscritos diversos y, por otro, a que la cultura moral de su época los incitó a recortar distintos pasajes. Por ello, las posibilidades para el adaptador son casi infinitas", subrayó Vargas Llosa, que citó entre esa variedad las versiones infantiles, "las más populares", y las eróticas, "como la que tradujo al español Blasco Ibáñez a partir de la versión francesa del doctor J.C. Mardrus".

Las mil noches y una noche, "que es el título original del libro", subrayó Vargas Llosa, "es un homenaje al cuento y a la función civilizadora de la literatura (oral y escrita) en la historia de la humanidad. El sultán Sahrigar es al inicio un ser brutal que se venga de todas las mujeres con las que se va casando decapitándolas. A esa animalidad se enfrenta la inteligencia y la destreza contadora de Sherezade, que despierta en él la curiosidad, la sensibilidad y el amor, que hará que al final de la obra sea una persona diferente". Aitana precisó que el director de escenografía, Bernard Michel, ha logrado entremezclar la realidad de los personajes, los cuentos de Sherezade y un espectáculo de música y danza en vivo. La actriz destacó la austeridad del escenario, "limitado a un atril, un libro y un velo que se transforma en mortaja, vestido de novia o de baile", ya que la verdadera protagonista "es la palabra y cuantos menos elementos se usen, más vuela la imaginación del espectador".

Joan Ollé, por su parte, valoró "la oportunidad de asistir a la creación del lenguaje en vivo y directo por uno de los mejores autores del mundo, a quien Aitana y él enseñaron los rudimientos de un oficio teatral al que se dedicó en su juventud y al que volvió en sus mitines cuando estuvo a punto de ser presidente del Perú". Literatura y retórica, dos temas que sin duda Vargas Llosa trató en su posterior almuerzo junto a la Giralda con el presidente Manuel Chaves.

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