Superhéroes al alcance de todos

  • Los escolares y su admirado Biblos acaparan el protagonismo en el acto inaugural del evento en la Casa Colón.

  • Las exposiciones despiertan el interés de los primeros visitantes.

La delegada de la Consejería de Cultura en Huelva, Carmen Solana, hablaba de cómo el Salón del Cómic se ha convertido en pocos años en un referente cultural para la provincia y para los amantes del género cuando una quincena de niños de no más de 8 años se puso a gatear delante suya. Era la forma que tenían los escolares de colocarse frente a los protagonistas del acto de inauguración sin molestar al resto del público y a las cámaras. Lo hicieron con la naturalidad que sólo tienen los más pequeños, sin reparar en las reacciones de los demás. Porque, claro, Solana no pudo evitar la sonrisa mientras seguía hablando, ni las demás autoridades e invitados al arranque oficial del "gran evento de la primavera cultural onubense", como lo había llamado antes la concejal de Cultura, Elena Tobar.

La anécdota vale para describir la naturaleza de un acontecimiento cultural que trasciende de la rigidez de la que otros hacen gala. Esos mismos niños, alumnos del Colegio María Inmaculada que se colaron en el acto en su gran día de excursión y diversión desde la Plaza Niña, no tuvieron tiempo a aburrirse entre discursos y presentaciones porque hubo un invitado sorpresa que interrumpió el acto -como sólo puede pasar aquí sin que a nadie moleste- y provocó su espontaneidad. Era Biblos, el ya conocido superhéroe de las bibliotecas, creado por los hermanos Macías para fomentar la lectura entre los más pequeños. Y esas risas que acompañaron las historias de su lucha con el Doctor Errata compartieron espacio en el Salón Iberoamericano de la Casa Colón con personajes también muy admirados, en este caso por los más veteranos del lugar.

No es fácil ver reunidos en una misma sala originales de algunos de los cómics que han hecho historia en España y que se encuentran incorporados al imaginario colectivo, sobre todo, de las generaciones que crecieron tratando de evadirse de las penurias de la posguerra. Si ya prometían en la programación de esta undécima edición las exposiciones dedicadas al centenario de TBO y la que se dedica al reflejo de la gastronomía en las viñetas.

"-Y usted, ¿prefiere a Verdi o a Mozart? -La verdad, señorita, entre Verdi o almorzar, prefiero lo último". Este diálogo corresponde a la viñeta de portada del número 3 de la revista The Monigoty, fechado en Barcelona el 16 de septiembre de 1897, casi 120 años atrás. Vale como muestra de lo expuesto, de un valor histórico incalculable, y de gran interés anecdótico, criterios humorísticos al margen.

Muchos elementos en el escenario del arranque del Salón Internacional del Cómic y, para potenciarlos, ahí estuvo el dibujante Miguel Ángel Martín, cuyo nombre no dirá mucho para el público general pero sí para aquellos que han seguido sus trabajos desde los primeros años 80, como parte de la nueva ola creativa surgida del Madrid de La Movida, y que tuvo un reflejo muy importante en esa otra publicación nacional mítica que fue El Víbora. Suyo es el cartel de este año, y el homenaje principal de esta edición, que vivirá en primera persona hasta el domingo, implicado en todos los actos del Salón, colaborando con sus organizadores y poniéndose a disposición de los seguidores del género en un contacto directo entre artistas y público que también diferencia la propuesta cultural que llega de la asociación Seis Viñetas.

En este 11 Salón Internacional del Cómic de Huelva hay mucho más de lo que se vio en esa Sala Iberoamericana durante la inauguración, que no fue poco. Tobar hizo un llamamiento al público onubense para que lo descubra estos días, "para disfrutar y ayudar a que esté siempre con nosotros".

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