Fila siete

Suave que me estás matando

CineBox Aqualon Puerto Huelva.- T.O.: 'Killing them softly'.- Producción: Estados Unidos, 2012.- Duración: 97 minutos.- Dirección: Andrew Dominik.- Guión: Andrew Dominik basado en la novela de George V. Higgins.- Fotografía: Greig Fraser.- Montaje: Brian A. Kates.- Diseño de producción: Patricia Norris.- Intérpretes: Brad Pitt, Rochard Jenkins, James Gandolfini, Ray Liotta, Scoot McNairy, Ben Mendelshon, Vincent Curatola, Sam Shepard

A los más veteranos del lugar el título de esta película les recordará aquella famosa canción de Roberta Flack, Suavemente me mata. Curiosamente, hay muchos pretextos en la narrativa que pueden servirnos para articular un discurso sobre la caída del sistema que estamos sufriendo y la crisis financiera que padecemos y que, lamentablemente, día tras día vemos no acaba de consumar su descenso. A Andrew Dominik, guionista y director de esta película le ha servido la novela de George V. Higgins, Cogan´s trade, publicada en 1974. Dicho todo ello metafóricamente. Entramos en esa apasionante narrativa del cine negro que, con el espíritu y la carne del thriller, puede configurar un interesante drama de gángsters como el que encontramos viendo Mátalos suavemente.

Jackie Cogan es un pistolero a sueldo a quien recurre el enviado de una organización anónima, desesperado por recuperar el botín que dos drogadictos robaron en una timba ilegal controlada por la mafia. Se trata de unos criminales más bien torpes, recién salidos de la cárcel. El principal sospechoso es el mismo que organizó una partida años atrás y le robó a sus compañeros de mesa todo el dinero en juego. Esta nueva sustracción ha supuesto un golpe a la organización y no pueden pasarlo por alto como en el caso anterior. Jackie, con la colaboración de su amigo Mickey, cumplirán su cometido suavemente.

Andrew Dominik, el realizador, que también dirigió a Brad Pitt en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007), vio la oportunidad de realizar esta película tras leer el relato de George V. Higgins, que tenía como telón de fondo la crisis económica de los años setenta. Le interesaba abordar el cine negro en las circunstancias actuales tan críticas en la economía mundial, recordando a quien dijo de esta cinematografía que la protagonizan gente que sólo se mueve a impulsos del dinero.

Puede que, efectivamente, los sistemas que mueven los territorios más inmorales y depravados de los bajos fondos del delito sean un fermento que puede contaminar el ámbito de la economía hasta extremos demoledores. La lectura a la que nos invita la película es más que evidente y se materializa en escenas hábilmente dirigidas en las que abundan las interesantes conversaciones de algunos de los protagonistas como la jugosidad humorística de algunos pasajes. Pero no es oro todo lo que reluce porque a veces la acción más efectista que efectiva, desluce el panorama.

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