Sarkozy y Bruni, un año de amor y de cambios

El 2 de febrero de 2008 la cantante y ex modelo Carla Bruni daba el sí quiero al jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, durante el transcurso de una ceremonia íntima que se desarrolló en el Palacio del Elíseo y que no trascendió a los medios de comunicación hasta después. La pareja, por la que casi nadie apostaba, celebró ayer su primer aniversario de boda, un año en el que han conquistado el respeto de la sociedad francesa e internacional y en el que la imagen del Elíseo ha experimentado un cambio radical.

Su papel de representación y de consorte del presidente en múltiples actos y viajes oficiales ha sido "intachable", como calificaba ayer el diario Le Parisien en un reportaje sobre el primer año de casados de la pareja. Sí es cierto que continúa dando en Francia la impresión de ser algo distante y fría. Pero, al menos, los franceses han dejado de verla como la "modelo devorahombres" que decían que era cuando comenzó su relación con Sarkozy. Quizás debido a su prolijo currículum amoroso y a unas manifestaciones que realizó en las que se declaraba contraria a la monogamia por ser "aburrida".

Lejos de esta faceta frívola, la presidenta -como la llaman los franceses- ha demostrado en este último año ser una perfecta anfitriona y ha hecho gala del mejor savoir-faire (saber estar) en todas y cada una de sus comparecencias públicas. Mantiene, eso sí, sus propias ideas y su independencia. Hasta el punto de publicar un disco, Comme si de rien n'etait (Como si nada hubiera pasado), haciendo un elegante guiño a todos aquellos que la han criticado.

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