Cultura

El Sant Jordi de las rosas amarillas repite las buenas cifras de 2017

  • España es, según el Eurostat, el cuarto país europeo que menos gasta en material de lectura

Una joven pasea con una rosa amarilla. Una joven pasea con una rosa amarilla.

Una joven pasea con una rosa amarilla. / efe

Con más metros, una gran afluencia de público y un gasto que caminaba en la senda de los últimos años (unos 22 millones de euros), el de esta edición fue un Sant Jordi que confirmaba el progresivo avance del sector del libro. Un Sant Jordi en el que los focos fueron hacia las rosas amarillas en apoyo a los políticos catalanes en prisión -gesto que pilló a las floristerías y proveedores con el pie cambiado- y hacia muchos de los rostros más conocidos del momento en el mundo editorial, entre ellos, César Aira, Mary Beard, Fernando Trueba, Juan José Millás, Javier Sierra o Eduardo Mendoza, Leticia Dolera o Albert Boadella.

La cita de este año ocupó más metros en la avenida Diagonal de Barcelona y concentró a millón y medio de personas en torno a La Rambla, Rambla Catalunya y el Paseo de Gràcia, en una edición que ha contado con un millar de paradas de libros y en la que la novela y el ensayo feministas han dado la mano al género rey: la novela negra, el thriller y el domestic noir.

El ambiente de fiesta que supone siempre la celebración de Sant Jordi contrastaba con los datos que, también ayer, hizo pública la oficina de estadística de la UE, Eurostar. Según su último estudio sobre hábitos lectores, España sería el cuarto país de la Unión Europea menos gastó en libros, periódicos y papelería durante el año 2016: un 0,7 % del gasto total de los hogares. Sólo en Bulgaria y en Grecia el gasto fue menor que en nuestro país.

El informe revela que, en general, el gasto a nivel europeo en esta materia ha caído durante las últimas décadas, pasando de ser 1,8 % del gasto total de los hogares en 1995 al 1,1 % registrado en 2016. En el conjunto de la UE, Eslovaquia es el país que más dinero destinó a libros, periódicos y artículos de papelería (2,1 % del gasto total), seguida de Alemania (1,6 %) y Polonia (1,4 %).

Además, una encuesta realizada entre 2008 y 2015 a ciudadanos entre 20 y 74 años de quince países de la UE sitúa a España como el quinto país entre los incluidos donde menos tiempo se le dedica a la lectura, con una media de seis minutos al día.

Aún menos dedican a la lectura los franceses (dos minutos al día), o los italianos, austríacos y rumanos, con cinco minutos.Los más lectores son los estonios, con trece minutos al día, seguidos de los finlandeses y polacos, con doce.

En todos los países encuestados, la proporción de lectores de libros es mayor entre las mujeres que entre los hombres, aunque el informe revela que los hombres que leen libros leen por períodos de tiempo más largos que las mujeres.

De los encuestados, el mayor porcentaje de lectores ávidos (aquellos que citan la lectura como una de sus actividades principales) se encuentra en Finlandia (16,8 %) y Polonia (16,4 %), seguido de Estonia (15.0 %), Grecia y Luxemburgo (ambos 11,9 %).

Por el contrario, Francia (2,6 %), Rumanía (6,2 %), Austria (7,2 %) y Bélgica (7,9 %) tuvieron la más baja proporción de lectores ávidos.

Entre los encuestados que leen libros, el promedio de lectura llega a una hora y un minuto por día en Francia a una hora y 37 minutos en Hungría.

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